La NASA y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han finalizado los preparativos para el regreso de la misión Artemis II, programado para este viernes frente a las costas de California. Ante la posibilidad de que la cápsula Orión se desvíe de su trayectoria prevista, las autoridades han diseñado protocolos de respuesta rápida para garantizar la integridad de los cuatro tripulantes.
Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación de Artemis, confirmó que el despliegue incluye aviones militares C-17 y dos helicópteros de la Marina. Estas unidades se sumarán a siete aeronaves encargadas de monitorear el descenso y a los equipos de apoyo en la base de Pearl Harbor.
“Estamos trabajando con los militares para garantizar que, si hay un evento fuera de lo nominal, tengamos fuerzas de rescate listas para ir al sitio del aterrizaje no nominal”, declaró Villarreal durante una rueda de prensa este miércoles.
Preparativos ante posibles fallos técnicos
El equipo técnico mantiene una vigilancia estricta sobre los sistemas de la nave. Rick Henfling, director de Vuelo para el Regreso de Artemis, explicó que los especialistas evalúan constantemente los sistemas de guía, navegación, control y propulsión. Aunque la NASA ha fijado un área de amerizaje de 2.000 millas náuticas en el Pacífico cerca de San Diego, los planes de contingencia abarcan cualquier desviación fuera de ese rango.
Por su parte, Debbie Korth, subgerente del programa Orión, indicó que el equipo revisa actualmente los paneles térmicos. Estos elementos son críticos para proteger a la nave del intenso calor generado durante el reingreso a la atmósfera terrestre.
El proceso de regreso comenzará 42 minutos antes del contacto con el agua, cuando el módulo de la tripulación se desacople del resto de la nave. Trece minutos antes del impacto, la cápsula ingresará a la atmósfera alcanzando velocidades de hasta 10.657 metros por segundo.
Henfling subrayó que, si bien existen condiciones favorables, los astronautas Reid Wiseman y Victor Glover han entrenado intensamente para ejecutar maniobras correctivas en caso de ser necesario. “Si todo sale nominal, no necesitarán hacer ninguna acción, pero ellos han entrenado para responder en caso de que nos enfrentemos a un escenario no nominal”, afirmó el director de vuelo.
Una vez que la cápsula toque el océano, el protocolo de extracción será inmediato. Equipos médicos abordarán la nave para una evaluación inicial antes de proceder al traslado a los helicópteros de la Marina. Según el cronograma establecido, la evacuación seguirá un orden específico: Christina Koch, Victor Glover, Jeremy Hansen y, finalmente, el comandante Reid Wiseman.