Científicos que estudian la fauna de la Antártida han detectado sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) en pingüinos, revelando que estos compuestos persistentes han alcanzado incluso las regiones más remotas del planeta.
Los investigadores utilizaron a estas aves como indicadores biológicos para rastrear la presencia de estos "químicos eternos" en el ecosistema. El estudio pone de relieve cómo estas sustancias de origen sintético migran lejos de los centros industriales.
Contaminación ambiental
El estudio reveló que estos productos químicos, conocidos por su incapacidad para degradarse de forma natural en el medio ambiente, están presentes en las muestras biológicas de los pingüinos. Este hallazgo sugiere que las corrientes atmosféricas y oceánicas están transportando contaminantes hacia la Antártida.
Las PFAS se utilizan ampliamente en diversos productos de consumo, como utensilios de cocina antiadherentes, ropa repelente al agua y envases de alimentos. Debido a que no se degradan, se acumulan en el organismo de los animales con el paso del tiempo.
La presencia de estas sustancias en un entorno aparentemente prístino indica un ciclo de contaminación globalizado. Los científicos analizan ahora cómo estas concentraciones podrían afectar a la red trófica en su conjunto en el Océano Austral.