Ministros de Energía de aproximadamente 50 naciones se han reunido en Santa Marta, Colombia, en una cumbre de dos días para determinar cómo lograr la transición de la economía global hacia la reducción de los combustibles fósiles. La conferencia, que se celebra del 28 al 29 de abril, busca superar el estancamiento diplomático que ha persistido tras el acuerdo de la COP28 en Dubái.
Según informa France 24, la cumbre fue organizada por el gobierno de Bogotá ante la percepción de que las principales reuniones de la ONU (COP) ya no son suficientes para abordar la producción de gas, petróleo y carbón. Si bien el texto de la COP28 mencionó oficialmente la necesidad de una "transición fuera de los combustibles fósiles", las negociaciones se han estancado desde entonces debido a que los principales países productores de petróleo y gas han bloqueado la llegada a un consenso.
Rompiendo el estancamiento diplomático
La conferencia de Santa Marta busca cambiar el enfoque del debate global: pasar de la pregunta de si los combustibles fósiles deben eliminarse a cómo las naciones ambiciosas pueden implementar soluciones concretas. La cumbre tiene lugar al pie de la Sierra Nevada en un momento crucial para la política colombiana.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, quien prometió "descarbonizar" la economía del país al ser elegido en 2022, se encuentra en una encrucijada política interna. Con la primera vuelta de las elecciones presidenciales programada para el 31 de mayo, el plan de transición energética de Petro sigue sin cumplirse, mientras el país continúa dependiendo de la producción de combustibles fósiles.
A pesar de estos desafíos internos, Petro ha utilizado su plataforma para criticar la dependencia mundial de los hidrocarburos. Durante su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, el mandatario colombiano lanzó su famosa pregunta: “¿Qué es más venenoso para la humanidad: la cocaína, el carbón o el petróleo?”.
Al hablar en la COP28 en Dubái, Petro abordó los riesgos económicos de su postura. “Algunos preguntarán cómo puedo contemplar semejante suicidio económico [al prescindir de los combustibles fósiles], dado que dependemos del petróleo y el carbón”, afirmó.
Concluyó su intervención declarando: “Pero hoy somos testigos de un choque masivo entre el capital fósil y la vida humana, y debemos elegir un bando. Nosotros elegimos el bando de la vida”.
Colombia sigue siendo el cuarto mayor exportador de petróleo en América Latina. No obstante, el gobierno continúa posicionándose como un líder en el movimiento para orientar la economía mundial hacia las fuentes de energía renovables.