El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, encara la recta final de una compleja campaña electoral parlamentaria centrando su discurso en la asequibilidad de la energía y en su abierta oposición al apoyo de la Unión Europea a Ucrania. Según informó France24, el actual líder se enfrenta a un riesgo real de derrota en los comicios de este domingo.
Para reforzar su posición, Orbán ha subrayado la importancia de garantizar el suministro energético. Esta narrativa cobró fuerza recientemente tras el hallazgo de dos mochilas con explosivos plásticos cerca de un gasoducto en Serbia, el cual transporta gas ruso hacia Hungría.
Los opositores políticos de Orbán han calificado el incidente como una "operación de falsa bandera" destinada a manipular el sentimiento de los votantes. Por su parte, la campaña del primer ministro sigue aprovechando la amenaza de una interrupción energética para movilizar a los votantes preocupados por posibles subidas de precios.
Apoyo internacional en la recta final
Más allá de la política energética nacional, Orbán recibió un impulso significativo el martes cuando el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, visitó Hungría para hacer campaña junto a él. Vance elogió públicamente al líder nacionalista, calificándolo como un "modelo" para Europa.
Durante la visita, el vicepresidente estadounidense lanzó duras acusaciones contra Bruselas, afirmando que la Unión Europea está llevando a cabo una "injerencia electoral extranjera" en los próximos comicios húngaros.
La estrategia de Orbán sigue enfocada en mantener su particular estilo de gobierno nacionalista, una postura que lo ha mantenido en conflicto con gran parte del establishment político de la UE. A pocos días de las elecciones, la convergencia entre el supuesto sabotaje al gasoducto y el respaldo estadounidense de alto nivel marca la fase final de la campaña.