Un gobierno de coalición tras semanas de parálisis
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, anunció este lunes que ha logrado formar un nuevo gobierno de centroizquierda en minoría, poniendo fin a 69 días de parálisis política. El avance se produce tras las fragmentadas elecciones generales del 24 de marzo, que dejaron al parlamento de 179 escaños sin una mayoría clara y obligaron al país a atravesar dos meses de intensas negociaciones entre 12 partidos políticos.
Frederiksen, líder del Partido Socialdemócrata, confirmó el acuerdo tras reunirse con el rey Federico X. Según la BBC, la nueva coalición agrupa a los socialdemócratas, el Partido Popular Socialista, el Partido Social Liberal (Radikale Venstre) y los centristas Moderados. Se espera que el gabinete sea presentado formalmente al monarca en Amalienborg, la residencia real oficial en Copenhague, el miércoles 3 de junio de 2026.
“He visitado a Su Majestad el Rey para comunicarle que es posible formar gobierno tras largas negociaciones”, declaró Frederiksen a la prensa. El acuerdo se cerró después de un breve y fallido intento de los liberales de centroderecha por formar un gobierno rival, lo que despejó el camino para que Frederiksen asegurara su tercer mandato consecutivo.
Un mandato debilitado y tensiones internacionales
Frederiksen regresa al cargo con un mandato debilitado, ya que la representación de su partido en el parlamento cayó de 50 a 38 escaños, su peor resultado desde 1903. Con el 21,9% de los votos, los socialdemócratas quedaron lejos de los 90 escaños necesarios para la mayoría, obligando al partido a depender del apoyo de sus socios de coalición para gobernar.
La mandataria enfrenta un desafío de política exterior inmediato y severo: un creciente conflicto con Estados Unidos respecto al futuro de Groenlandia. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha expresado públicamente su interés en adquirir el territorio autónomo danés, una propuesta que Frederiksen ha rechazado tajantemente. Según Al Jazeera, Frederiksen ha advertido que una toma de control por parte de EE. UU. “significaría el fin de la OTAN”.
Su administración debe gestionar ahora el futuro operativo de la base espacial estadounidense de Pituffik y la defensa de los vastos recursos minerales de Groenlandia, mientras mantiene una tensa alianza con Washington. El primer ministro de Groenlandia también ha rechazado públicamente las propuestas estadounidenses, afirmando que el territorio “no está a la venta”, según informes citados por Al Jazeera.
Desafíos internos y prioridades futuras
El panorama interno sigue siendo igual de complicado. Más allá de la disputa por Groenlandia, el nuevo gobierno debe abordar la persistente crisis del costo de vida que contribuyó a las pérdidas electorales de los socialdemócratas. En las elecciones de marzo, los votantes también priorizaron preocupaciones internas, como los derechos de los animales y el impacto ambiental de la cría industrial de cerdos, que ha provocado altos niveles de pesticidas en el agua potable.
Al referirse al enfoque de la coalición sobre estas prioridades, Frederiksen destacó la importancia de la base política para las futuras generaciones. “Esperamos poder contarles más sobre la base política mañana. Porque se trata de una política que es buena tanto para las personas que están en Dinamarca, como para las generaciones que vendrán y para los animales”, afirmó.