Los embajadores de Líbano e Israel se reúnen este jueves en Washington D.C. para entablar las primeras negociaciones directas entre ambas naciones en décadas, según informa Al Jazeera.
En la mesa de diálogo participan los embajadores libanés e israelí ante Estados Unidos, junto con los diplomáticos estadounidenses Michael Issa y Mike Huckabee, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Este encuentro sucede tras una reunión preliminar celebrada el pasado 14 de abril.
La delegación libanesa tiene como objetivo exigir la extensión del alto el fuego vigente como condición indispensable para continuar con las negociaciones. Asimismo, el primer ministro Nawaf Salam ha manifestado que Líbano buscará la retirada total de las tropas israelíes y la liberación de los ciudadanos libaneses capturados.
Una nación dividida entre la resistencia y la diplomacia
La opinión pública en Líbano se encuentra profundamente polarizada respecto a la vía diplomática. En Beirut, un comerciante local describió el clima de temor imperante, declarando a Al Jazeera: “No, no quiero comentar nada sobre las negociaciones. Si digo algo equivocado, alguien podría venir a golpearme”.
Mientras que algunos sectores consideran que las negociaciones son la única opción viable para el Estado, otros rechazan las conversaciones, argumentando que la vía de la resistencia armada de Hezbolá es el único camino para lograr un resultado favorable.
Estos esfuerzos diplomáticos se producen en medio de la continuidad de las operaciones militares israelíes en territorio libanés. Según reportó Al Jazeera, Israel ha causado la muerte de 2.294 personas en Líbano desde el 2 de marzo, tras una escalada en el conflicto provocada por la respuesta de Hezbolá a las acciones de Israel y Estados Unidos en Irán.
A pesar de que el alto el fuego se mantiene, los ataques recientes no han cesado. El miércoles, una incursión israelí dejó cinco muertos, entre ellos la periodista Amal Khalil. El jueves, el Ministerio de Salud libanés informó que otro ataque se cobró la vida de tres personas.
Israel también ha establecido una "línea amarilla" a unos 10 kilómetros de la frontera, una zona de amortiguamiento que prohíbe el regreso de los residentes. El medio de comunicación informó que Israel ha demolido viviendas y aldeas dentro de este perímetro, provocando el desplazamiento de más de 1,2 millones de personas.
El informe de Al Jazeera destacó la destrucción masiva en las localidades de al-Mansouri, Majdal Zoun y Qlaileh, donde numerosos edificios han quedado reducidos a escombros.