El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, llegó esta semana a Budapest para hacer campaña a favor del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a solo cinco días de las elecciones generales del 12 de abril. Esta visita constituye el primer viaje diplomático de alto nivel de EE. UU. a Hungría en dos décadas.
Orbán se enfrenta actualmente al desafío más importante de sus 16 años en el poder, con el líder opositor Péter Magyar liderando la mayoría de las encuestas. A pesar de lo reñido de la contienda, Vance apareció junto al primer ministro para ofrecerle su respaldo formal.
"Estoy aquí para ayudarle en este ciclo electoral", declaró Vance, aunque reconoció que, en última instancia, Estados Unidos "trabajará con quienquiera que gane estas elecciones". El ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, celebró la visita y describió el vínculo entre Orbán y el presidente Donald Trump como una "nueva edad de oro" para las relaciones bilaterales.
Un desafío directo a Bruselas
Durante su estancia, Vance lanzó duras críticas contra la Unión Europea, acusando al bloque de interferir en el proceso democrático de Hungría. Calificó la postura de la UE hacia el actual mandatario como "uno de los peores ejemplos de injerencia extranjera en unas elecciones que he visto o de los que he leído... simplemente porque odian a este tipo".
Según la BBC, Vance alegó además que "parte de la razón" de su visita es que "la interferencia que proviene de la burocracia de Bruselas ha sido verdaderamente vergonzosa". Durante un mitin de campaña, instó a los votantes a rechazar la presión externa: "Queremos que tomen una decisión sobre su futuro sin fuerzas externas presionándoles o diciéndoles qué hacer. No les voy a decir exactamente por quién votar, pero lo que sí les digo es que no deben escuchar a los burócratas de Bruselas".
Concluyó su discurso pidiendo a los asistentes que "vayan a las urnas el fin de semana y apoyen a Viktor Orbán, porque él les apoya a ustedes". France24 informó que Vance utilizó una retórica a menudo asociada con el presidente ruso, Vladímir Putin, quien sigue siendo uno de los aliados internacionales más cercanos de Orbán.
El líder opositor, Péter Magyar, respondió a la llegada de la delegación estadounidense afirmando que su partido, Tisza, da la bienvenida al vicepresidente. Magyar señaló que, si su partido llega al gobierno, tienen la intención de considerar a Estados Unidos como un "socio destacado" tanto en intereses económicos como en los de la OTAN.
Las tensiones entre el gobierno húngaro y Bruselas se han intensificado recientemente debido al veto del primer ministro a un paquete de préstamos de 90.000 millones de euros para Ucrania. El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó públicamente la medida como "un acto grave de deslealtad". Aunque los líderes de la UE han expresado su frustración, en gran medida han evitado involucrarse directamente en la campaña electoral húngara. Mientras tanto, Vance repitió afirmaciones sin fundamento de que elementos dentro de los servicios de inteligencia ucranianos han intentado influir en el actual ciclo electoral.