El ministro de Defensa de Japón rechaza las acusaciones de militarismo y cuestiona la expansión militar de China
El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, aprovechó la jornada de clausura del Diálogo de Shangri-La en Singapur para refutar con firmeza las afirmaciones de Pekín de que Japón está incurriendo en un «nuevo militarismo». Koizumi argumentó que la comunidad internacional debería, en cambio, mostrar preocupación por la rápida expansión militar de China y su «enorme arsenal» de armamento, el cual, según el ministro, carece de la transparencia necesaria.
Estas declaraciones representan uno de los discursos más directos de Tokio en respuesta a las constantes críticas de Pekín sobre el fortalecimiento militar de Japón bajo el mandato de la primera ministra Sanae Takaichi. Apenas un día antes del inicio de la cumbre, el portavoz del Ministerio de Defensa Nacional de China, Jiang Bin, advirtió que «el rinoceronte gris de un Japón remilitarizado está ganando velocidad» e instó a la comunidad internacional a colaborar para contener esta supuesta amenaza.
Koizumi rechazó explícitamente la etiqueta de militarismo, calificándola como algo que «no podría estar más lejos de la realidad». Durante su intervención, destacó la disparidad en las capacidades militares, señalando que, mientras China mantiene un vasto arsenal de armas nucleares y bombarderos estratégicos, Japón no posee ninguna de estas. Cuestionó la lógica de las acusaciones al afirmar: «Hay un país que cuenta con un enorme arsenal de armas nucleares y bombarderos estratégicos... Japón no tiene ninguna de estas armas. Y, sin embargo, a Japón se le etiqueta con un "nuevo militarismo". ¿No es extraño?»
Japón ha alcanzado un hito en su postura militar tras aumentar su presupuesto de defensa durante 12 años consecutivos. En diciembre, el gabinete aprobó un presupuesto que supera los 9 billones de yenes (57.000 millones de dólares), un paso que acerca al país a su objetivo de destinar el 2% de su PIB al gasto en defensa. Koizumi sostuvo que estas actualizaciones son «algo natural» para cualquier nación que busque enfrentar los desafíos de seguridad modernos y contribuir a la paz regional.
Para abordar las preocupaciones de sus vecinos asiáticos —muchos de los cuales fueron ocupados por Japón durante la Segunda Guerra Mundial—, Koizumi prometió que Tokio actuará con un «alto grado de transparencia». Se comprometió a que el gobierno mantendrá un diálogo constante con otras naciones para explicar los motivos detrás del desarrollo de sus capacidades. «¿Para qué estamos desarrollando estas capacidades? ¿Y basándonos en qué razonamiento? Japón avanzará mientras ofrece explicaciones claras a la comunidad internacional», aseguró Koizumi.
A pesar de las tensiones históricas entre ambas naciones, el gobierno japonés ha insistido constantemente en que su expansión militar es de naturaleza estrictamente defensiva. El discurso de Koizumi sirvió como un intento formal de asegurar a los funcionarios regionales que el cambio de política de Tokio no supone un retorno al militarismo del pasado, sino una respuesta necesaria ante el panorama geopolítico actual.