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9 jun 2026 · Actualizado 11:32 p.m. UTC
Internacional

Chile y Argentina apuestan por la integración energética mientras Vaca Muerta escala su producción

Chile y Argentina han retomado las conversaciones para la integración energética bilateral, impulsadas por un plan de inversión de 25.000 millones de dólares de YPF para elevar la capacidad exportadora de Vaca Muerta a 6.000 millones anuales para 2032.

Isabel Moreno

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Chile y Argentina apuestan por la integración energética mientras Vaca Muerta escala su producción
Energy infrastructure at the Vaca Muerta oil and gas field.

La nueva era de la integración energética

Chile y Argentina han vuelto a situar la integración energética en el centro de su agenda bilateral, con el objetivo de fortalecer la seguridad regional y generar nuevas oportunidades económicas a través del gas natural, la interconexión eléctrica y la inversión en infraestructura. Según un informe de El Mostrador, este renovado interés surge en un momento en que la cuenca de Vaca Muerta, en la provincia argentina de Neuquén, se consolida como un activo energético estratégico para Sudamérica frente a la incertidumbre de las cadenas de suministro globales.

La petrolera estatal argentina, YPF, presentó recientemente un proyecto de 25.000 millones de dólares para acelerar la producción en la zona. Se espera que las exportaciones derivadas de este desarrollo alcancen un pico superior a los 6.000 millones de dólares anuales para 2032. Para Chile, esta integración representa una vía hacia la estabilidad en el suministro y una mayor competitividad para sectores intensivos en energía, como la minería, los centros de datos, el hidrógeno verde y la manufactura avanzada. Por su parte, el medio destaca que Argentina ve en esta alianza una ruta crítica para asegurar el acceso a mercados, desarrollar la infraestructura necesaria y consolidar inversiones a largo plazo.

El desafío de la licencia social

A pesar del potencial económico, la iniciativa enfrenta obstáculos modernos que van más allá de la construcción de gasoductos o la negociación de contratos de suministro. El informe señala que los proyectos energéticos contemporáneos deben navegar en un entorno de comunidades hiperconectadas que exigen altos niveles de transparencia ambiental, apertura y participación ciudadana.

Citando al sociólogo Manuel Castells, El Mostrador subraya que el poder en la "sociedad red" se ha desplazado de las instituciones formales hacia quienes influyen en los flujos de información. Dado que el debate público ocurre hoy en redes sociales y plataformas digitales locales, las narrativas pueden cambiar y los conflictos escalar en cuestión de horas, lo que complica la obtención de la licencia social necesaria para grandes obras de infraestructura.

Los precedentes históricos sirven como advertencia para ambas naciones. El medio recuerda el caso de HidroAysén, que fracasó hace más de una década a pesar de su viabilidad técnica. "El proyecto se volvió inviable al no tener la capacidad de interpretar adecuadamente el nuevo ecosistema territorial, comunicacional y cultural que comenzaba a emerger en el país", señala el reporte.

Hoy persisten tensiones similares, particularmente en torno a cómo se distribuyen los beneficios del desarrollo y el nivel de confianza institucional. El informe concluye que, para que esta nueva integración energética tenga éxito, no puede limitarse a una conversación cerrada entre cancillerías. Por el contrario, las empresas y los Estados deben priorizar la gobernanza territorial y el desempeño social para garantizar que sus inversiones sobrevivan al clima político actual.

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