El mercado laboral chileno atraviesa una crisis de absorción que ha transformado la contratación de una oportunidad de crecimiento a un "mal necesario" para las empresas. Así lo advirtió el economista Pavel Castillo, quien analizó el deterioro de los indicadores de empleo durante los últimos años.
Las cifras respaldan este diagnóstico. El desempleo promedio subió de 7,1% en el quinquenio 2016-2020 a 8,6% en el periodo 2023-2026, lo que representa un incremento estructural del 21%. La presión laboral, que mide a quienes buscan trabajo o desean extender su jornada, aumentó 1,7 puntos porcentuales hasta llegar al 15,2%.
El impacto de la sobrerregulación
El análisis de Castillo identifica como causa principal el aumento en el costo y el riesgo asociado a la contratación. Medidas como la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el alza en las cotizaciones hacia un 18,5% y nuevas normativas como la Ley Karin han elevado el costo efectivo de la mano de obra.
"La sobrerregulación terminó empujando a que contratar dejara de ser una oportunidad y pasara a ser un mal necesario", señaló el economista. Según el experto, la desvinculación se ha vuelto un proceso incierto, costoso y jurídicamente riesgoso, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
A este escenario se suma la irrupción de la inteligencia artificial. Mientras el costo del trabajo aumenta por la vía regulatoria, el costo de la automatización disminuye. Este cruce de variables incentiva directamente la sustitución de trabajadores por tecnología.
Los datos actuales muestran que encontrar un empleo toma en promedio siete meses. Además, más de uno de cada cuatro ocupados desempeña labores informales, lo que confirma que el sistema no está canalizando la demanda de trabajo de manera eficiente.
Para revertir esta tendencia, Castillo propone reducir las rigideces y los riesgos actuales. El economista sostiene que facilitar la movilidad laboral y bajar la incertidumbre en la contratación son pasos necesarios para dinamizar el mercado, aunque advierte que esto podría ser percibido como una pérdida de beneficios a nivel individual. La meta, asegura, debe ser un mercado más dinámico que logre absorber la demanda existente.