Los humedales de la Ciudad de México han experimentado una transformación ecológica significativa: parvadas de pelícanos, que tradicionalmente utilizaban la zona como refugio invernal para escapar de las bajas temperaturas en Canadá, han decidido establecerse de manera permanente en Xochimilco. Según reportes publicados el 31 de mayo de 2026, diversos factores ambientales han favorecido que estas aves abandonen su comportamiento migratorio estacional para convertir los canales capitalinos en su hogar durante todo el año.
La integración de estas aves al ecosistema local ha sido calificada como un factor positivo para la salud biológica de los humedales. Pamela de la Cruz, directora general de medio ambiente de Xochimilco, explicó que los pelícanos están desempeñando un papel activo en la regulación de la fauna acuática al alimentarse de especies introducidas, específicamente carpas y tilapias. Este comportamiento, según la funcionaria, genera un "ciclo de control" que ayuda a mitigar el impacto de estas especies invasoras en el hábitat lacustre.
Para las autoridades locales, la presencia constante de estas aves subraya la relevancia de preservar los cuerpos de agua frente a las presiones urbanas. "Para ellos estos espacios son casi un paraíso, por eso es importante no perderlos", afirmó De la Cruz, enfatizando la necesidad de mantener la integridad de los humedales ante la creciente importancia de estos espacios como refugios de biodiversidad.
La adaptación de los pelícanos al entorno de Xochimilco ocurre en un contexto de intensa actividad en la zona, que incluye obras de infraestructura en los embarcaderos a pocos días del inicio de la Copa Mundial. Mientras la ciudad se prepara para eventos de gran escala, la consolidación de esta población de aves migratorias como residentes permanentes ofrece un caso de estudio sobre la resiliencia y la capacidad de adaptación de la fauna en entornos altamente intervenidos por la actividad humana.