A medida que la población chilena sigue envejeciendo, los expertos en salud están desplazando el enfoque: ya no se trata solo de evitar enfermedades, sino de fomentar vidas activas y con propósito para las personas mayores. Según un informe de elmostrador.cl, el envejecimiento saludable depende hoy de una combinación de participación social, apoyo a la salud mental y rutinas diarias constantes.
La terapia ocupacional se ha convertido en una herramienta fundamental en esta transición. Los especialistas buscan mantener a los adultos mayores involucrados en actividades que les brinden un sentido de propósito, lo cual impacta directamente en su autonomía a largo plazo y en su calidad de vida.
"En este contexto, las actividades de estimulación que se pueden desarrollar, como manualidades, juegos de mesa y diversos talleres, no solo cumplen un rol recreativo, sino que están diseñadas para estimular diversas habilidades como la memoria, la atención, el razonamiento, la coordinación, las destrezas motoras y otras capacidades necesarias para desenvolverse en la vida diaria", señaló Daniela Olave, terapeuta ocupacional de Acalis.
La actividad física sigue siendo un componente crítico de este enfoque. Los expertos recomiendan ejercicios adaptados para mejorar la fuerza, la movilidad y el equilibrio, factores esenciales para prevenir caídas. Más allá de la salud física, el movimiento es citado como un motor clave para la función cognitiva.
Conexión social y rutinas estructuradas
Más allá de los ejercicios individuales, el informe destaca la importancia de la interacción social. La participación en actividades grupales ayuda a las personas mayores a crear vínculos con sus pares, lo que previene el aislamiento y la soledad, factores frecuentemente asociados al envejecimiento. Estos espacios sociales brindan un sentido de pertenencia que resulta vital para la estabilidad emocional.
Establecer una rutina es igualmente importante. Los expertos señalan que un horario diario o semanal estructurado proporciona orientación y seguridad a los adultos mayores, ayudándoles a mantener hábitos saludables y su independencia.
Para quienes experimentan un deterioro cognitivo, las intervenciones se vuelven más especializadas. Los profesionales utilizan la estimulación sensorial —incorporando música, aromas y texturas— para ayudar a los adultos mayores a conectar con su entorno inmediato. También se emplea la terapia de reminiscencia para evocar recuerdos de vida, lo cual refuerza la identidad personal y fomenta la expresión emocional.
Olave señala que el éxito de estos programas depende de reconocer que cada individuo tiene necesidades únicas. A medida que las personas mayores atraviesan diferentes etapas del envejecimiento, las intervenciones deben ajustarse a su nivel de funcionalidad.
"Promover un envejecimiento saludable implica comprender que cada persona es única y que envejecer con bienestar es un proceso que debe ser acompañado de manera integral", afirmó Olave. "Desde la perspectiva de la terapia ocupacional, el desafío es crear espacios que permitan mantener la autonomía, fortalecer los vínculos y seguir construyendo una vida con sentido en cada etapa, entendiendo que el envejecimiento saludable no solo es posible, sino que es un derecho".