Enfermarse en México se ha convertido en un riesgo financiero crítico debido a que el costo de la atención médica privada aumentó cerca de un 50% en los últimos tres años. Este incremento, que abarca desde hospitalizaciones hasta tratamientos especializados, presiona directamente las finanzas de los hogares mexicanos, según datos de Grupo Interesse.
La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros reportó que, en 2025, las aseguradoras desembolsaron más de 145 mil millones de pesos en siniestros por accidentes y enfermedades. Esta cifra evidencia el encarecimiento generalizado de los servicios médicos en el país.
El impacto financiero recae mayoritariamente en los ciudadanos. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señaló que el gasto directo y el trabajo no remunerado de los hogares representaron el 4 de 45.4% del gasto total en salud en 2024, una cifra que supera los 1.12 billones de pesos.
El aumento de la pobreza por gastos médicos
El gasto de bolsillo en salud creció un 41.4% en términos reales entre 2018 y 2024, según un análisis de México Evalúa basado en la ENIGH. En promedio, las familias pasaron de destinar 1,135 pesos trimestrales en 2018 a 1,605 pesos en 2024.
Este aumento tiene un efecto regresivo, pues los hogares con menores ingresos destinan una proporción mayor de su presupuesto al sector médico. La crisis de costos ha empujado a 287 mil hogares a la situación de pobreza en el último periodo, un incremento del 60% respecto a 2018.
Asimismo, 1.11 millones de hogares enfrentaron gastos catastróficos en 2024, es decir, costos médicos que comprometen su capacidad de subsistencia. Esta cifra representa un alza del 64.5% en comparación con los registros de 2018.
Padecimientos como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares concentran la mayor presión económica. Grupo Interesse explica que la naturaleza crónica de estas enfermedades exige hospitalizaciones, medicamentos especializados y un seguimiento constante que dispara los costos.
La falta de una cultura de prevención y la baja penetración de seguros médicos agravan el escenario. La falta de diagnósticos oportunos eleva la complejidad clínica y el costo de los tratamientos.
“La salud debe gestionarse como un riesgo financiero”, advierte la firma Grupo Interesse. Los especialistas sugieren que el sistema debe transitar hacia modelos que integren la prevención y el control de costos para garantizar la sostenibilidad del sector.