El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó este sábado a Bunia, capital de la provincia de Ituri, para evaluar la respuesta ante un brote de ébola que se intensifica rápidamente. La visita se produce tras un repunte en las infecciones confirmadas, que alcanzaron las 225 el viernes, casi el doble de los 121 casos reportados apenas dos días antes, según informó Al Jazeera.
Este es el decimoséptimo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) desde que el virus se identificó por primera vez en la región en 1976. A diferencia de la cepa Zaire que provocó la epidemia de África Occidental entre 2014 y 2016, este brote es causado por el virus Bundibugyo, una cepa rara y grave para la cual aún no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
Una respuesta bajo presión
A pesar de la llegada de ayuda internacional, las organizaciones médicas que trabajan sobre el terreno advierten que la respuesta no está logrando contener el virus. Médicos Sin Fronteras (MSF) declaró este sábado que la epidemia se está extendiendo más rápido que cualquier otro brote de ébola registrado anteriormente.
"Nunca antes un brote de ébola había registrado tantos casos tan poco tiempo después de su declaración", señaló el Dr. Alan Gonzales, director adjunto de MSF. "La realidad hoy es que nadie conoce la verdadera magnitud y gravedad de este brote. Se reportan nuevos casos sospechosos a diario, pero cientos de muestras siguen sin analizar".
MSF citó "grandes limitaciones", incluidos el cierre de aeropuertos y fronteras, como obstáculos significativos para la entrega de ayuda humanitaria y la implementación de una estrategia de contención efectiva. La OMS ha señalado anteriormente que el conflicto regional en curso complica aún más estos esfuerzos, ya que los trabajadores sanitarios tienen dificultades para operar en zonas inestables.
Aunque el Ministerio de Salud de la RDC ha ampliado las pruebas y el rastreo de contactos para detectar infecciones no registradas, el respaldo financiero para la respuesta sigue siendo precario. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (África CDC), la financiación global para esta causa ha caído de 498 millones a 219 millones de dólares, a pesar de que Estados Unidos prometió 112 millones y la Unión Europea envió suministros médicos de emergencia.
"La comunidad internacional está involucrada bajo el liderazgo del gobierno de la RDC y, al mismo tiempo, la apropiación por parte de la comunidad es fundamental; por eso estamos aquí, para dialogar con la población, ver cómo avanza la respuesta y ayudar si surgen desafíos", declaró el Dr. Tedros a la prensa tras su llegada a Bunia.
Si bien la OMS ha clasificado esta situación como una emergencia de salud pública internacional, el impacto regional ya es evidente. Según reportes de la BBC, la vecina Uganda ha confirmado nueve casos y un fallecimiento. La OMS estima que la tasa de letalidad del virus Bundibugyo podría oscilar entre el 30 y el 50 por ciento, aunque los datos actuales entre los casos confirmados se mantienen por debajo de ese umbral.