Una terapia diferente
Los pacientes del hospital psiquiátrico Ville-Evrard, en Neuilly-sur-Marne, participan en un programa terapéutico especializado que utiliza burros para favorecer la recuperación clínica. La iniciativa, que tiene lugar en una granja del siglo XIX situada en los terrenos del hospital, permite a los pacientes realizar rutinas de cuidado diario, como cepillar a los animales, limpiar sus cascos y pasear con ellos por los bosques cercanos.
El programa, financiado por el sistema público de salud francés, fue creado en 2016 por Ermelinda y François Hadey. Ermelinda, enfermera especializada en psiquiatría, eligió a los burros para esta iniciativa debido a su temperamento tranquilo y sociable, cualidades que consideró ideales para la interacción terapéutica. Muchos de los animales, entre ellos Nono, Pitou, Oscar, Manolo y Malraux, fueron rescatados de situaciones de abandono antes de ser entrenados para sus funciones por François Hadey.
El animal como mediador
Audrey Seffar, enfermera de la unidad de terapia asistida con animales del hospital, actúa como facilitadora principal de las sesiones. Seffar señala que los animales funcionan como mediadores para los pacientes que luchan contra traumas o un aislamiento social severo, ayudándoles a cerrar la brecha entre el tratamiento clínico y la interacción social en el mundo real. Según el personal, el programa es un componente central de la estrategia del hospital para mejorar la autoestima, las habilidades comunicativas y la regulación emocional de los pacientes.
Los pacientes reportan beneficios significativos tras la interacción. Nathalie, una paciente de 60 años, describió la experiencia como "medicina animal", señalando que las sesiones proporcionan un nivel de alivio comparable al de las intervenciones farmacológicas. "Te da alivio. Dejas de pensar en todo lo demás", afirmó. Seffar destacó el progreso de Nathalie, señalando que, aunque al principio le costaba relacionarse con el entorno, finalmente ganó la confianza necesaria para caminar junto a los animales.
Por su parte, Jérôme, un participante de 52 años, subrayó el papel del programa para romper la monotonía de los cuidados clínicos a largo plazo. "Hablar con la gente y participar en actividades que normalmente no haría me ayuda en mi vida diaria", comentó Jérôme. Además, añadió que el programa es una herramienta vital para mitigar la soledad que suele asociarse a la hospitalización psiquiátrica. A medida que el hospital sigue integrando estas sesiones en su atención estándar, el programa se consolida como un ejemplo destacado de terapia asistida con animales dentro del panorama de la salud pública francesa.