Según un informe de Al Jazeera, diversas potencias externas están proporcionando los recursos necesarios para prolongar la guerra de tres años en Sudán.
El enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido continúa desestabilizando la región, dejando a millones de personas desplazadas y provocando una hambruna generalizada.
Al Jazeera señala que la persistencia de los combates está directamente vinculada a las fuerzas externas que alimentan la lucha. El medio informó que el conflicto se está viendo agravado por las tensiones globales, citando específicamente la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz.
Estos cambios geopolíticos están encareciendo los productos básicos. El aumento de los precios del combustible y de los alimentos dificulta aún más la mitigación de la crisis humanitaria que se desarrolla actualmente en Sudán.
La crisis humanitaria se profundiza
Al entrar la guerra en su tercer año, la situación humanitaria ha llegado a un punto de ruptura. El desplazamiento de millones de personas ha generado una crisis de refugiados masiva que carece de una resolución clara.
La analista política Dallia Abdelmonem participó en un debate reciente sobre los motores del conflicto. El informe destaca que la intersección entre la guerra local y la presión económica global está impidiendo un alto el fuego.
Sin un cambio en el flujo de recursos hacia las facciones en combate, se espera que la hambruna persista. La inestabilidad actual en Oriente Medio sigue siendo un factor crítico en el aumento de los costos de supervivencia para quienes se encuentran atrapados en la zona de guerra sudanesa.