El economista Gabriel Zucman ha instado a las naciones latinoamericanas a implementar un impuesto mínimo efectivo del 2% a la riqueza para aquellas personas con activos superiores a los 100 millones de dólares. Zucman, quien dirige el Observatorio Fiscal Internacional, argumenta que los sistemas tributarios de la región actualmente favorecen a los ultrarricos mientras imponen una carga desproporcionada a los contribuyentes de menores ingresos.
Zucman señala la agenda del G20, donde Brasil ha impulsado recientemente estándares globales de tributación para multimillonarios. Destaca que la propuesta ha ganado terreno en Europa, con países como Francia, España y los Países Bajos debatiendo actualmente medidas similares.
El argumento a favor de un suelo impositivo
Según Zucman, el impuesto funcionaría como un "suelo" en lugar de un gravamen tradicional. Si los pagos actuales de una persona por concepto de impuestos a la renta y a la propiedad son inferiores al 2% de su riqueza total, esta debería pagar la diferencia. Si sus impuestos actuales superan ese umbral, no se requeriría ningún pago adicional.
"Esto garantiza que los multimillonarios contribuyan al menos tanto como los ciudadanos comunes", escribe Zucman. Sugiere que este mecanismo evita la práctica habitual en la que los ultrarricos utilizan estructuras complejas para minimizar sus ingresos imponibles.
Los datos del Observatorio Fiscal Internacional subrayan la magnitud de la concentración de riqueza en la región. En América Latina, el 10% más rico de la población controla aproximadamente el 50% de los ingresos totales. Mientras tanto, la mitad más pobre de la población posee solo el 8% de los ingresos, pero paga casi un tercio de lo que gana en impuestos, principalmente a través de gravámenes al consumo.
En Chile, el impacto de una política de este tipo podría ser sustancial. Zucman estima que un impuesto del 2% a las fortunas que superen los 100 millones de dólares generaría cerca de 3.000 millones de dólares anuales, lo que equivale al 1% del PIB del país. Sostiene que estos fondos podrían fortalecer específicamente los servicios de salud y educación pública.
Chile enfrenta actualmente desafíos significativos en cuanto a la legitimidad tributaria. Los datos de la OCDE muestran que solo el 18% de los chilenos considera que el sistema fiscal nacional es justo. Con una relación impuestos-PIB del 20,6%, Chile se mantiene muy por debajo del promedio de la OCDE, que es del 34,1%.
Zucman rechaza la idea de que los países latinoamericanos deban esperar a un consenso global para actuar. Si bien la cooperación internacional sigue siendo un objetivo, sostiene que los cambios en la política interna son tanto factibles como necesarios. Argumenta que la creciente transparencia de los activos en el extranjero ha hecho que la implementación de un impuesto de este tipo sea más práctica que en décadas anteriores.