El 57% de la población chilena manifiesta interés por la adquisición de vehículos eléctricos, según los resultados de un reciente estudio realizado por la consultora Ipso. Los datos reflejan una apertura hacia la adopción de nuevas tecnologías de transporte en el mercado nacional.
A pesar de este interés tecnológico, la transición hacia la electromovilidad enfrenta un desafío estructural relacionado con los hábitos de consumo. El informe revela que la disposición hacia los motores eléctricos no se traduce automáticamente en un cambio de preferencia hacia nuevos fabricantes.
Lealtad a marcas tradicionales
El estudio de Ipso señala que el consumidor chileno mantiene una fuerte lealtad a las marcas automotrices tradicionales. Esta fidelidad a los fabricantes de larga trayectoria actúa como un contrapeso frente a la llegada de nuevos actores del sector eléctrico.
La preferencia por marcas establecidas sugiere que la confianza en la trayectoria de las automotrices convencionales sigue siendo un factor determinante en la decisión de compra. Los usuarios actuales priorizan la reputación de las marcas que ya conocen por sobre la innovación tecnológica de los vehículos eléctricos.
Este escenario plantea un panorama complejo para las empresas de electromovilidad que buscan ingresar al mercado chileno. La competencia no solo depende de la eficiencia energética, sino de la capacidad de romper la lealtad hacia los fabricantes tradicionales.