Un grupo de arqueólogos ha identificado la evidencia más antigua conocida de prendas cosidas tras reexaminar diversos artefactos hallados en la cueva Cougar Mountain, en Oregón.
El equipo, dirigido por Richard Rosencrance, empleó técnicas de datación modernas para analizar una colección de herramientas y materiales orgánicos que habían permanecido sin examinar durante décadas.
Entre los objetos recuperados se encuentra un fragmento de piel de alce procesada, catalogado como el artefacto CMC21-1, que data de hace aproximadamente 12.600 años, según informa refractor.io.
El fragmento está compuesto por varias piezas de piel cortadas y unidas mediante un cordel con torsión en forma de Z, asegurado con un nudo para evitar que se deshilache.
Complejidad tecnológica en el Pleistoceno
A pesar de que la cantidad de objetos procedentes del Pleistoceno tardío es limitada, el hallazgo pone de manifiesto un elevado nivel de destreza técnica.
“Encontramos una enorme diversidad tecnológica; el uso de suficiente materia prima atestigua un sistema de conocimientos realmente complejo y detallado”, explicó Rosencrance a New Atlas.
El estudio, publicado en la revista Science Advances, confirma que los seres humanos de la antigüedad utilizaban métodos sofisticados para sobrevivir al frío extremo durante la última glaciación.
Rosencrance señaló que estos restos físicos validan las suposiciones previas sobre la supervivencia de nuestros ancestros.
“Creo que nuestro estudio es especial porque no tenemos que suponer; lo sabemos gracias a estos objetos extremadamente raros que nos revelan tales detalles”, afirmó el arqueólogo.
Los investigadores creen que la piel de alce podría haber estado decorada originalmente con pigmentos como el ocre.
“Esa suele ser una forma en la que las personas expresaban su identidad en el pasado”, especuló Rosencrance, aunque no se hallaron pruebas físicas de coloración en el fragmento.
Debido a que la mayoría de las herramientas de esta época estaban fabricadas con materiales orgánicos perecederos, gran parte de esta historia se ha perdido con el tiempo.
Costantino Buzi, paleoantropólogo de la Universidad de Perugia, señaló que el desarrollo de la ropa cosida es un aspecto de la evolución humana que suele pasarse por alto debido a la escasez de evidencias que hayan logrado sobrevivir.