Un proyecto de ajuste presupuestario que supera los $170 mil millones de pesos pone en riesgo la continuidad de la investigación científica en Chile, según informó el medio elmostrador.cl. La medida contempla un recorte de entre el 10% y el 15% del presupuesto total destinado al sistema científico nacional.
El recorte no solo afecta el monto total, sino que impacta directamente en la infraestructura del conocimiento. La reducción apunta a becas de postgrado, programas de inserción de investigadores y los grandes consocios asociativos como los programas PIA, Anillos y Milenio, considerados la columna vertebral de la ciencia en el país.
Chile invierte actualmente apenas el 0,34% de su PIB en investigación y desarrollo (I+D), una cifra significativamente menor al promedio de 2,7% registrado por la OCDE. El ajuste actual se ejecuta sobre un sistema que ya opera con recursos limitados.
El costo del capital humano
La pérdida de financiamiento tiene un impacto directo en la formación de nuevos profesionales. Chile gradúa anualmente entre 2.500 y 3.000 doctores, con un costo de formación que oscila entre los $80 y $120 millones por persona.
La supresión de 500 becas anuales representaría una renuncia al desarrollo de capital humano valorada entre $40.000 y $60.000 millones por cohorte. El medio señala que el problema trasciende la formación, pues la falta de programas de reinserción impide que estos especialistas encuentren un lugar en el país al regresar del extranjero.
El impacto en la producción científica también es crítico. El país genera entre 15.000 y 20.000 publicaciones científicas al año, sustentadas mayoritariamente por los programas asociativos que hoy enfrentan la reducción. La desaparición de estos fondos desarticula equipos interinstitucionales y alianzas internacionales.
El contraste en las prioridades estatales es evidente al comparar la inversión en ciencia con la de defensa. Chile destina entre el 1,8% y el 2,0% de su PIB al gasto en defensa, una cifra que supera hasta seis veces lo invertido en I+D.
La columna publicada por elmostrador.cl advierte que los efectos de estos cortes no son inmediatos, lo que puede generar una falsa sensación de estabilidad. "El laboratorio no cierra mañana. La universidad no colapsará la próxima semana. El sistema absorbe el golpe durante un tiempo, y esa capacidad de absorción es, paradójicamente, lo que lo hace tan vulnerable a los recortes", afirma la fuente.
Finalmente, se hace un llamado a las autoridades universitarias, rectores y rectoras para que utilicen su experiencia académica y de laboratorio para denunciar que estas decisiones atentan contra el desarrollo nacional.