El último cara a cara antes de las urnas
Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se midieron este domingo por la noche en su último debate televisado, un intercambio de alto voltaje a exactamente una semana de la segunda vuelta presidencial del 7 de junio. El evento, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en el Centro de Convenciones de Lima, obligó a los candidatos a confrontar sus divergentes propuestas en materia de seguridad ciudadana, fortalecimiento democrático, derechos humanos, salud, educación y reactivación económica.
Según La Tercera, el debate fue la última oportunidad para que ambos candidatos intercambiaran acusaciones y buscaran captar el voto de los indecisos. Fujimori planteó la elección como una disyuntiva entre el orden y el caos, posicionando a su equipo como la única fuerza capaz de garantizar estabilidad. Sánchez, por su parte, respondió criticando el historial legislativo del fujimorismo, argumentando que el país necesita una renovación democrática que brinde oportunidades reales a todos los ciudadanos.
Seguridad y lucha contra la corrupción
El segmento más tenso del debate se centró en la seguridad ciudadana. Fujimori propuso un "Plan de Pacificación Nacional", que incluye el despliegue de las Fuerzas Armadas en las zonas fronterizas y la implementación de trabajos forzados para los reclusos. Sánchez aprovechó el espacio para atacar a su oponente, culpando a los anteriores congresos de mayoría fujimorista de haber promulgado leyes que, según él, alentaron la actividad criminal. El candidato abogó por la profesionalización de la Policía Nacional y exigió "muerte civil para los funcionarios corruptos", asegurando que estos individuos han "corroído la justicia".
Visiones económicas contrapuestas
En el frente económico, ambos candidatos ofrecieron caminos radicalmente distintos para reducir la pobreza. Sánchez defendió una mayor inversión en el programa social 'Juntos' y subrayó la importancia de la industrialización nacional para generar empleo. Fujimori, en cambio, apostó por una política de impuestos cero para las micro y pequeñas empresas, junto con un mayor acceso a créditos blandos. "La pobreza no se reduce con discursos, sino con trabajo", afirmó Fujimori durante la sesión.
En sus mensajes finales, los candidatos hicieron un último llamado al electorado. Sánchez instó a los votantes a rechazar la influencia del fujimorismo, declarando: "Debemos recuperar el orden en la verdad, no el 'Kaos' de la señora K", al tiempo que se comprometió a gobernar con justicia y equidad. Fujimori, tras reconocer errores políticos del pasado, pidió una oportunidad para gobernar y centrarse en proyectos de infraestructura. Enfatizó la necesidad de unidad nacional al señalar: "No les pido que dejemos de lado nuestras diferencias, sino que, a pesar de ellas, podamos apostar por construir juntos un Perú mejor".