La falta de preparación para el retiro en México plantea un dilema financiero entre contratar un Plan Personal de Retiro (PPR) o invertir directamente en la bolsa de valores. Según reporta elfinanciero.com.mx, la cultura del ahorro en el país es limitada, con apenas un 42.2 por ciento de la población de entre 18 y 70 años que posee una cuenta de ahorro o Afore.
Las cifras de la Encuesta Nacional de Inclusión Financera (ENIF) indican que el 68.2 por ciento de los mexicanos espera cubrir sus gastos en la vejez mediante apoyos gubernamentales, como la Pensión del Bienestar para Adultos Mayores. Ante este panorama, existen alternativas privadas para construir un fondo antes de los 65 años.
Un PPR funciona como un instrumento privado diseñado exclusivamente para la jubilación. El contratante determina el plazo, el monto y la frecuencia de las aportaciones, además del nivel de riesgo. Una ventaja clave de este esquema son los beneficios fiscales, ya que las aportaciones son deducibles de impuestos en la declaración anual, lo que puede generar una devolución del SAT o reducir el pago del ISR.
No obstante, el PPR tiene restricciones de liquidez. Si se retiran recursos antes del plazo establecido, la institución financiera aplicará penalizaciones y el SAT retendrá impuestos. Por su parte, instituciones como Banco Santander señalan que la clave del éxito en un PPR radica en la constancia de las aportaciones recurrentes para maximizar el interés compuesto.
Inversión directa en el S&P 500
Como alternativa, la inversión por cuenta propia en índices como el S&P 500 ofrece mayor libertad de movimiento y plazos. El inversionista puede disponer de sus recursos cuando lo desee sin la obligación de realizar aportaciones fijas. Sin embargo, este método requiere una administración activa y conocimientos sobre el comportamiento de los mercados para enfrentar posibles pérdidas.
En términos fiscales, la inversión directa no cuenta con deducciones de impuestos. Los ingresos obtenidos al finalizar el plazo son gravables con tasas que pueden alcanzar hasta el 35 por ciento. Para acceder al S&P 500 desde México, la vía más común es mediante ETFs o fondos indexados a través de plataformas como GBM.
Este índice agrupa a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos, incluyendo gigantes como Apple, Microsoft, Amazon y Nvidia. Según GBM, para integrar este índice, las compañías deben tener una capitalización bursátil de al menos 4,000 millones de dólares y cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York.
La decisión entre ambos modelos depende del perfil de riesgo y la capacidad de gestión del ahorrador. “La mayoría de las personas no estamos a ese nivel de decir me la paso viendo los mercados todos los días y tomo decisiones muy certeras”, afirmó Natali Lagarda, asesora de ahorro y retiro, según elfinanciero.com.mx.