El gobierno de Estados Unidos ha señalado que el marco regulatorio mexicano para los pagos digitales constituye una barrera comercial, marcando un nuevo punto de fricción en la revisión actual del T-MEC. La acusación fue incluida en el Informe Nacional de Estimaciones Comerciales de 2026, que analiza los obstáculos al comercio en diversas naciones.
Washington sostiene que el entorno regulatorio actual de México impide que las empresas estadounidenses desplieguen plenamente servicios como la prevención de fraudes, el procesamiento transfronterizo y la diferenciación tecnológica. Según el informe, estas limitaciones favorecen a los actores locales y evitan que las compañías internacionales compitan en igualdad de condiciones.
Los pagos digitales como tema comercial estratégico
Aunque el informe no menciona empresas específicas, la tensión surge tras recientes decisiones regulatorias de alto perfil en México. En febrero de 2026, la Comisión Nacional de Competencia rechazó la oferta de Visa para adquirir una participación del 51% en PROSA, la cámara de compensación central para transacciones con tarjeta en el país. Los reguladores argumentaron riesgos para la competencia en el mercado y posibles barreras de entrada para jugadores más pequeños.
Mastercard ha enfrentado desafíos distintos en el mercado mexicano. A pesar de haber recibido autorización para operar una cámara de compensación en 2020, sus operaciones han tenido dificultades para ganar terreno. El informe estadounidense señala que los procesos regulatorios complejos, los prolongados tiempos de aprobación y la incertidumbre general para las empresas extranjeras son los principales obstáculos.
Previamente, los reguladores mexicanos identificaron la falta de infraestructura alternativa y los elevados costos de entrada como problemas sistémicos. En 2020, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) recomendó al Banco de México y a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores abrir el mercado para mejorar las condiciones. El gobierno de EE. UU. argumenta que estas medidas no se han implementado plenamente o no han logrado el impacto deseado.
El comercio entre ambas naciones alcanzó los 872.8 mil millones de dólares en 2025, más del doble del volumen comercial entre Estados Unidos y China. Los analistas sugieren que, a medida que México consolida su posición como el principal socio comercial de EE. UU., la infraestructura digital se convertirá en un tema cada vez más frecuente en las disputas comerciales.
Álvaro Vértiz, socio de DGA Group, advirtió que estos desacuerdos regulatorios podrían intensificarse a medida que avance la renegociación del T-MEC. Señaló que Estados Unidos podría utilizar estas quejas sectoriales para exigir cambios estructurales más amplios en la regulación financiera de México.