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Salud

Nutricionistas comparan beneficios y diferencias entre yogur y kéfir en México

Expertos analizan las distinciones nutricionales y de fermentación entre estos productos lácteos populares. El mercado mexicano muestra un interés creciente en alimentos funcionales ricos en probióticos. Las diferencias en bacterias y levaduras definen sus beneficios digestivos y estructurales para la salud.

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Nutricionistas comparan beneficios y diferencias entre yogur y kéfir en México
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La distinción entre yogur y kéfir genera dudas frecuentes entre consumidores mexicanos actuales. Expertos de El Universal detallan las diferencias nutricionales y de proceso para clarificar el debate público. Ambos productos lácteos fermentados ofrecen probióticos, pero sus beneficios varían según la preparación específica. Esta confusión impacta las decisiones de compra en supermercados locales y en línea.

La nutricionista Karla Leal explica en el portal Tua Saúde que el kéfir ayuda a descomponer la lactosa. Esto permite una digestión más fácil para personas con intolerancia a la leche. El producto también equilibra la flora intestinal y favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas. Además, contribuye a la salud de la piel al prevenir problemas como acné o psoriasis.

El yogur destaca como una excelente fuente de proteínas para la formación muscular. Algunas variedades probióticas podrían influir en la salud intestinal y la función cognitiva. Sin embargo, la nutrióloga señala que se requieren más estudios para confirmar estos beneficios mentales. Una microbiota equilibrada influye en la producción de neurotransmisores como la serotonina.

Existen diversos tipos de yogur en el mercado nacional, como el natural o el griego. Las opciones menos procesadas suelen ser las más saludables si carecen de azúcares añadidos. El yogur líquido se obtiene al batir la base natural y añadir suero de leche. El yogurt Skyr de origen islandés utiliza más leche que el tradicional para su elaboración. Estas variedades ofrecen texturas distintas para el paladar.

Visualmente el kéfir presenta una consistencia más líquida que el yogur tradicional. Este producto tiende a separarse en suero y cuajada durante su almacenamiento. La presencia de levaduras puede generar burbujas gasificadas en la superficie del líquido. En cambio, el yogur es más espeso y uniforme en apariencia general.

La nutrióloga Elen Khachatrian detalla en Encyclopedia of Food and Nutrition Focused on Comparison las causas microbianas. El yogur usa dos bacterias principales durante la fermentación láctea. En cambio, el kéfir requiere una mezcla compleja de bacterias y levaduras diversas. Estas incluyen especies de Leuconostoc, Saccharomyces y Lactobacillus kefiranofaciens.

Esta combinación de microorganismos provoca una fermentación más activa en el kéfir. El resultado es un sabor ligeramente ácido en comparación con el perfil suave del yogur. La actividad bacteriana explica las diferencias físicas y sensoriales entre ambos alimentos. La levadura es un factor clave en este proceso de transformación.

El interés por estos alimentos funcionales crece en el mercado mexicano de consumo. Las empresas locales ajustan sus portafolios para satisfacer la demanda de salud intestinal. Esta tendencia refleja un cambio hacia productos que priorizan el bienestar digestivo sobre el sabor. El sector espera un crecimiento sostenido en ventas del 10% durante el próximo año. La inversión en marketing se incrementa para estos productos específicos.

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