Expertos en salud pública instan a los residentes en México a evitar beber agua directamente del grifo, citando riesgos constantes de contaminación bacteriana y parasitaria. A pesar de los esfuerzos municipales por tratar el suministro de agua, los especialistas advierten que la infraestructura obsoleta y los métodos de almacenamiento a menudo comprometen la calidad del agua antes de que llegue al consumidor.
Según Ecofiltro, el agua del grifo sin tratar en México y gran parte de América Latina suele contener contaminantes químicos, parásitos y materia fecal. Estos contaminantes provocan con frecuencia enfermedades gastrointestinales graves, infecciones oculares e irritaciones cutáneas. Si bien la Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-1994 establece procesos específicos para la potabilización del agua, la integridad de esta se pierde a menudo durante su transporte por las tuberías y su almacenamiento en los depósitos domésticos.
Los peligros ocultos en las tuberías
La presencia de E. coli sigue siendo una de las amenazas más importantes para la seguridad pública. Esta bacteria coliforme fecal, que se origina en los intestinos de humanos y animales, puede ingresar al suministro de agua a través de la exposición ambiental. Una vez ingeridas, las cepas nocivas de E. coli provocan importantes trastornos gastrointestinales e infecciones sistémicas.
Además de la E. coli, investigadores de la Universidad de Arizona han identificado la Salmonella y el parásito protozoario Cryptosporidium como contaminantes frecuentes en suministros de agua de baja calidad. El Cryptosporidium es especialmente preocupante porque es resistente al tratamiento con cloro. Este parásito ataca el tracto gastrointestinal humano y ha sido identificado como la fuente de varios brotes de enfermedades transmitidas por el agua a gran escala.
Los expertos señalan que los olores desagradables o los sabores inusuales en el agua del grifo suelen ser los primeros indicadores de contaminación. Aunque el agua sea tratada en una planta municipal, su recorrido a través de redes de distribución contaminadas o cisternas domésticas sucias puede introducir nuevos patógenos.
Las autoridades sanitarias enfatizan que la única forma de garantizar la seguridad es implementando un proceso de filtración secundaria en el hogar. El mercado de purificadores de agua domésticos se ha expandido rápidamente, ofreciendo alternativas accesibles frente a la dependencia diaria de los pesados garrafones de agua. Al utilizar sistemas de filtración certificados, los hogares pueden eliminar eficazmente las impurezas biológicas y químicas, convirtiendo el agua del grifo, de dudosa calidad, en un recurso seguro y potable para toda la familia.