Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio ha publicado evidencia científica que confirma la supervivencia prolongada de garrapatas en interiores. El estudio demuestra que dos especies específicas pueden vivir entre una y tres semanas sobre superficies duras o alfombras dentro del hogar. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de adoptar medidas protectoras inmediatas para evitar riesgos sanitarios innecesarios.
Los expertos evaluaron las tasas de supervivencia en cinco tipos comunes de suelo, incluyendo baldosas, madera, vinilo y diferentes texturas de alfombra. Las pruebas se centraron en garrapatas solitarias y gulf coast, ambas capaces de transmitir patógenos peligrosos para humanos y animales. La metodología incluyó cubrir a cada insecto con una copa para evitar su escape durante el periodo de observación.
En general, las garrapatas del golfo costero sobrevivieron significativamente más tiempo que las especies solitarias bajo la mayoría de las condiciones experimentales. Sin embargo, un hallazgo inesperado reveló que las garrapatas solitarias vivieron más tiempo en alfombras de larga fibra comparadas con otros materiales. Este contraste sugiere que la textura del suelo influye directamente en la capacidad de retención de humedad del parásito.
La supervivencia promedio para las garrapatas del golfo costero fue de aproximadamente 18 días, mientras que las especies solitarias alcanzaron un promedio de 11 días. Los investigadores atribuyen la causa principal de muerte a la desecación o pérdida de humedad en el ambiente doméstico. En contraste, algunos ejemplares controlados en laboratorio ideal sobrevivieron por más de un año bajo condiciones óptimas.
Afsoon Sabet, estudiante de doctorado en entomología y autora principal del trabajo, advierte que los parásitos representan un riesgo incluso en lugares inesperados como la casa. Ella explicó que se trata de garrapatas que llegan en ropa o mascotas buscando un huésped para alimentarse sin haber mordido aún. La supervivencia depende de su habilidad para mantener la humedad corporal necesaria para completar su ciclo de vida.
Risa Pesapane, profesora asociada de medicina preventiva veterinaria, señaló que el objetivo desde la perspectiva de salud pública es reforzar las medidas preventivas. Ella espera que estos datos impulsen a las personas a realizar chequeos adecuados para evitar liberar garrapatas en entornos relajados y cómodos. De esta manera se busca reducir la exposición accidental a vectores portadores de enfermedades zoonóticas.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los casos reportados de enfermedades transmitidas por garrapatas aumentaron un 40% entre 2019 y 2022. Esta tendencia resalta la importancia de monitorear las condiciones ambientales que permiten la persistencia de estos vectores en zonas urbanas. El aumento de incidencia coincide con cambios climáticos que favorecen la expansión geográfica de estas especies invasoras.
Las recomendaciones incluyen el uso de productos preventivos para personas y mascotas, así como revisar a los animales con un cepillo o rodillo después de salir al exterior. Además, se sugiere colocar inmediatamente la ropa en una bolsa o secarla para eliminar cualquier parásito que pueda haber adherido a las fibras. Estas acciones simples pueden reducir drásticamente la probabilidad de introducción accidental dentro del hogar.
La investigación fue publicada el 13 de marzo en el Journal of Vector Ecology y contó con apoyo del Instituto Nacional de Alimentos y Agricultura de Estados Unidos. Este trabajo proporciona límites estimados sobre cuánto tiempo pueden persistir estos organismos antes de morir por falta de humedad adecuada. El financiamiento federal subraya la prioridad dada a la seguridad biológica y la salud pública en los Estados Unidos.
Los autores concluyen que aunque las condiciones varían entre hogares, es crucial entender que las garrapatas no mueren inmediatamente al entrar a una vivienda. La comunidad científica insta a mantener la vigilancia constante para mitigar los riesgos asociados con la introducción accidental de vectores en espacios residenciales. Futuras investigaciones podrían explorar cómo el control de humedad afecta específicamente a diferentes especies de ácaros y garrapatas.