Los seguros de gastos médicos privados siguen siendo una herramienta financiera fundamental para que las familias mexicanas mitiguen el impacto de las emergencias médicas de alto costo. Aunque estos planes no cubren cada peso de una factura hospitalaria, actúan como un escudo contra deudas repentinas y catastróficas.
Los datos proporcionados por Banorte ilustran cómo funcionan estas pólizas en la práctica. Cuando un asegurado enfrenta una factura hospitalaria de 100,000 pesos, la carga financiera se divide entre la aseguradora y el paciente basándose en dos obligaciones contractuales específicas: el deducible y el coaseguro.
En un escenario estándar con un deducible de 10,000 pesos y una tasa de coaseguro del 10%, el paciente paga primero el monto fijo del deducible. Los 90,000 pesos restantes quedan sujetos a la división del coaseguro, donde el paciente paga el 10% y la aseguradora cubre el 90%.
Al final, el paciente paga 19,000 pesos —los 10,000 pesos del deducible más 9,000 pesos de coaseguro—, mientras que la compañía de seguros cubre los 81,000 pesos restantes. Sin esta cobertura, el paciente se vería obligado a liquidar el saldo total de 100,000 pesos por su cuenta.
Beneficios fiscales para gastos médicos
Más allá de la protección hospitalaria, los contribuyentes mexicanos pueden aprovechar el código fiscal del país para recuperar costos en diversos gastos relacionados con la salud. Según el Servicio de Administración Tributaria (SAT), los contribuyentes tienen derecho a deducir servicios médicos en sus declaraciones anuales.
Estas deducciones cubren una amplia gama de servicios, incluidos honorarios médicos, análisis de laboratorio, estudios de imagen y medicamentos recetados administrados durante una estancia hospitalaria. Los costos quirúrgicos y hospitalarios mayores, como los gastos de quirófano, anestesia y sala de recuperación, también califican para estos beneficios fiscales.
Estas deducciones no se limitan al contribuyente individual. Los gastos incurridos por cónyuges, concubinos, padres, abuelos, hijos y nietos también son elegibles para el alivio fiscal.
Sin embargo, existe un umbral de ingresos específico para estos dependientes. Para calificar para la deducción, estos familiares no deben haber percibido ingresos iguales o superiores a 41,274 pesos durante el ejercicio fiscal 2025. Al aprovechar estas disposiciones, las familias pueden reducir efectivamente su costo total de atención médica a lo largo del año.