El conflicto bélico en Medio Oriente ha provocado un alza inmediata en los precios de los combustibles en México. En apenas un mes, las gasolinas han subido más de 7% y el diésel casi 9% debido al encarecimiento del crudo internacional. Este incremento amenaza con presionar los costos de transporte y los alimentos para las familias mexicanas.
Key Details
Los precios internacionales del petróleo se incrementaron más de 50% a raíz de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta volatilidad global impacta directamente en los mercados locales, aunque el país cuenta con producción propia de hidrocarburos y cercanía con Estados Unidos. Un reporte de Oxford Economics señala que el shock no representa un punto de inflexión para la política monetaria en la mayoría de países de América Latina.
El gobierno mexicano ha implementado subsidios a la gasolina y al diésel para aliviar el golpe a los consumidores. En 2022, los subsidios a combustibles costaron hasta 397,000 millones de pesos, equivalentes a 1.4% del producto interno bruto. Los expertos advierten que este mecanismo de amortiguación afecta parcialmente las finanzas públicas del Estado.
El aumento en el precio de los combustibles ha comenzado a presionar los costos logísticos de la cadena de suministro. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes señaló que el impacto en la canasta básica es directo y encarece el transporte. Esto termina afectando tanto a los pequeños comercios como al bolsillo de las familias del consumidor final.
"Aunque estos incrementos son graduales, su impacto en la canasta básica es directo, encarecen el transporte," explicó Ribera.
El economista señaló que la cadena golpea la calidad de la alimentación diaria en los hogares más sensibles. México importa cerca del 75% de los fertilizantes que utiliza, principalmente desde Rusia, China y países del Golfo. Esta dependencia vuelve al campo especialmente vulnerable a choques externos durante el ciclo de siembra primavera-verano.
What This Means
El peso mexicano se depreció 5.1% frente al dólar en un mes de enfrentamientos, cotizando por encima de los 18 pesos por unidad. No obstante, el Fondo Monetario Internacional señala que el traspaso del tipo de cambio a la inflación es relativamente bajo en México. Una depreciación del peso beneficia a los receptores de remesas sin traducirse automáticamente en precios mayores para el consumidor.
Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en Jefe de Valmex, explicó que el choque energético impactaría primero a la inflación no subyacente. El impacto en la inflación no subyacente retrasaría la desaceleración de servicios más que detonar una espiral inflacionaria sostenida según su análisis. La política monetaria del Banco de México mantiene la credibilidad necesaria para contener estos efectos externos sin desatar una crisis mayor.