Científicos de la Universidad de Aarhus han desarrollado un nuevo método para reutilizar guantes de plástico desechados, transformándolos en filtros de alto rendimiento que capturan las emisiones de dióxido de carbono. Este avance ofrece una solución doble a dos de los desafíos ambientales más apremiantes del mundo: la acumulación de residuos plásticos no reciclables y la urgente necesidad de reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Actualmente, la contaminación por plástico representa el 80 por ciento de todos los desechos marinos, con aproximadamente 14 millones de toneladas llegando a los océanos cada año. Gran parte de este material se considera imposible de reciclar mediante métodos tradicionales, lo que a menudo conduce a su incineración o disposición en vertederos.
Transformando residuos en filtros
El equipo de investigación, dirigido por el científico Simon Kildahl, evita la gestión de residuos convencional al transformar la estructura molecular del plástico. El proceso consiste en triturar los guantes en trozos pequeños y tratarlos con un catalizador de rutenio e hidrógeno. Esto crea un material que atrapa con éxito el CO2 de gases de combustión simulados en entornos controlados de laboratorio.
"El producto es capaz de capturar CO2 de los gases en el laboratorio", afirmó Kildahl. Los investigadores creen que esta técnica podría instalarse eventualmente de forma directa en las chimeneas de las centrales eléctricas para interceptar las emisiones antes de que lleguen a la atmósfera.
Uno de los aspectos más prometedores del material es su naturaleza regenerativa. Al calentarse, el material libera el gas capturado, que luego puede almacenarse bajo tierra o reutilizarse para fines industriales. Una vez liberado el gas, el medio a base de plástico queda listo para un nuevo ciclo de filtración.
Esta tecnología se alinea con el objetivo del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU de eliminar entre 5 y 16 mil millones de toneladas de CO2 de la atmósfera anualmente para 2050.
El proyecto se encuentra actualmente en fase de laboratorio, con una calificación de entre 3 y 4 en una escala de 9 puntos utilizada para medir la preparación comercial. Kildahl expresó su confianza en que el equipo va por buen camino, con el objetivo de alcanzar el nivel 5 o 6 en un futuro próximo.
"Es muy posible que podamos alcanzar ese nivel en un futuro cercano", señaló Kildahl. La siguiente fase de desarrollo se centrará en optimizar la economía de la reacción y mejorar los parámetros de rendimiento del material para garantizar que pueda escalarse para su aplicación industrial.