El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, criticó este miércoles al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, por sus recientes declaraciones sobre el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Los comentarios del vicepresidente surgieron durante su estancia en Budapest, apenas unos días antes de que Orbán se enfrente a unas elecciones cruciales el próximo 12 de abril.
Durante un discurso en una universidad húngara, Vance describió la retórica de Zelenski como una amenaza directa contra un jefe de gobierno extranjero. Según se informó, Orbán puso al tanto a Vance sobre las recientes declaraciones del presidente ucraniano, en las que sugería que quienes bloquearan el apoyo financiero podrían verse obligados a rendir cuentas ante el ejército ucraniano.
"Es algo completamente escandaloso", afirmó Vance. "Nunca se debe permitir que un jefe de gobierno extranjero amenace al jefe de gobierno de una nación aliada".
Acusaciones de injerencia extranjera
Vance aprovechó el foro para trazar paralelismos entre las actuales elecciones en Hungría y la contienda presidencial estadounidense de 2016. El vicepresidente acusó a los medios occidentales de aplicar un doble rasero respecto a la influencia extranjera, contrastando específicamente el gasto en publicidad rusa en 2016 con las acciones actuales de la Unión Europea y Ucrania.
"Lo que sí constituye una injerencia extranjera es que la Unión Europea amenace con retener miles de millones de dólares a Hungría por proteger sus fronteras", declaró Vance. Asimismo, sostuvo que la interrupción del flujo en los oleoductos por parte de Ucrania fue un intento deliberado de influir en las próximas elecciones húngaras.
Por su parte, los funcionarios de Kiev sostienen que el oleoducto Druzhba, una arteria vital para el petróleo ruso, sufrió daños tras un ataque con drones rusos a finales de enero. Las autoridades ucranianas aseguran que las reparaciones están en marcha y niegan que la interrupción tenga motivaciones políticas.
Budapest ha utilizado su posición dentro de la UE para bloquear un paquete de préstamos de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, citando diversas disputas diplomáticas y económicas. Este estancamiento ha intensificado las tensiones entre ambas naciones, y el gobierno húngaro ha acusado frecuentemente a Kiev de interferir directamente en sus asuntos internos.
Desde Bruselas han señalado su intención de responder a las críticas públicas del vicepresidente. Según un informe de Reuters, un portavoz de la Comisión Europea confirmó este miércoles que la UE utilizará los canales diplomáticos para abordar las preocupaciones surgidas a raíz de las recientes declaraciones de Vance.