El representante especial de las Naciones Unidas en Haití, Carlos Ruiz Massieu, confirmó este martes la cifra de al menos 70 muertos en ataques coordinados. La masacre ocurrió en el departamento de Artibonite, al norte de la capital, y fue perpetrada por el grupo armado Gran Grif. La violencia indiscriminada ha dejado un saldo devastador entre la población civil.
Detalles de la masacre
Una ONG local, Collectif Défenseurs Plus, denunció los hechos el lunes con precisión sobre las víctimas. Antonal Mortimé, director de la organización, precisó que 30 personas resultaron heridas en el ataque. Además, unas 50 casas fueron incendiadas y más de 6,000 personas se desplazaron como consecuencia de la violencia.
El ataque perpetrado por Gran Grif se inició entre las tres y las cuatro de la madrugada del domingo, de acuerdo con la información disponible. El grupo armado bloqueó las principales carreteras para impedir que la policía pudiera reaccionar. Este bloqueo facilitó la ejecución de los asesinatos en las localidades de Jean-Denis y Pont-Sondé.
"Esta violencia indiscriminada nos recuerda una vez más la urgencia de reforzar el apoyo a Haití", indicó Ruiz en una publicación de X.
La Policía Nacional de Haití informó inicialmente sobre la muerte de 16 personas en el ataque. Sin embargo, ahora varias unidades especializadas operan con el apoyo de la Fuerza para la Represión de las Pandillas. Las operaciones se llevan a cabo en localidades como Tè Nwa y Bwa 9 según el comunicado oficial.
El gobierno del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé no se ha pronunciado sobre la matanza hasta el momento. La falta de respuesta oficial contrasta con la gravedad de los hechos reportados por organismos internacionales. Esta situación subraya la debilidad de las estructuras de gobernanza en la región.
Implicaciones regionales
La Oficina del Primer Ministro mantiene silencio mientras la seguridad en el país permanece inestable. Expertos advierten que el control territorial de las bandas sigue siendo un desafío crítico para las autoridades. El conflicto armado amenaza con desestabilizar aún más la situación humanitaria en el Caribe.