La 56.ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial concluyó este enero en los Alpes suizos, marcada por una clara desconexión entre el lema del evento, "Un espíritu de diálogo", y la realidad fracturada de la diplomacia global. Aunque los organizadores intentaron posicionar al foro como un terreno neutral para la cooperación, el encuentro se vio lastrado por el peso de las tensiones internacionales.
Según el Informe de Riesgos Globales publicado durante el evento, la confrontación geoeconómica desplazó a las amenazas ambientales como la preocupación más inmediata para los 1.300 líderes encuestados. Si bien los problemas ecológicos siguen siendo los peligros más graves a largo plazo, fueron relegados del escenario principal durante las sesiones.
La capacidad de convocatoria del foro enfrentó obstáculos significativos debido a la ausencia de figuras clave. Al ministro de Asuntos Exteriores de Irán se le revocó la invitación, mientras que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no asistió debido a las preocupaciones sobre las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional. Como señaló un observador: "La capacidad de convocatoria del foro fue puesta a prueba no por quién asistió, sino por quién no lo hizo, y por qué".
Geopolítica y el giro hacia la IA
La fricción geopolítica, particularmente en lo que respecta a las relaciones transatlánticas, dominó el discurso. La presencia del presidente estadounidense Donald Trump atrajo una atención considerable, aunque su decisión de dar marcha atrás en sus amenazas sobre Groenlandia brindó un alivio temporal a los líderes europeos. A pesar de esto, los expertos del IMD señalaron que el desdén de Trump por las normas multilaterales dejó a los participantes lidiando con una incertidumbre persistente.
La inteligencia artificial surgió como el foco secundario de la reunión. El tema ocupó un espacio significativo dentro del Centro de Congresos y entre las empresas tecnológicas a lo largo del paseo principal. Los ejecutivos aprovecharon el foro para debatir cómo traducir las inversiones masivas en IA en un valor corporativo medible y cómo la tecnología remodelará las estructuras laborales.
Si bien la sostenibilidad y la inclusión estuvieron prácticamente ausentes de las sesiones plenarias, algunos participantes intentaron replantear estos temas bajo la óptica de la estrategia empresarial y el rendimiento económico a largo plazo. En última instancia, el evento puso de relieve la dificultad de mantener un diálogo global unificado en una era definida por la disrupción diplomática y el cambio en las dinámicas de poder.