El servicio de internet satelital Starlink se ha convertido en un salvavidas para los trabajadores digitales en Yemen, permitiéndoles sortear las redes de telecomunicaciones controladas por los hutíes y acceder a la economía global, según informa Al Jazeera.
En la ciudad costera de Mukalla, emprendedores y profesionales independientes se reúnen en espacios como el Mukalla Creative Hub para acceder a conexiones rápidas y estables. El lugar cuenta con una barra estilo cafetería y sillas de oficina ergonómicas, donde los usuarios trabajan frente a filas de ordenadores.
Este centro utiliza cuatro dispositivos Starlink para ofrecer velocidades de entre 100 y 150 Mbps, según explica el profesional independiente Hamzah Bakhdar. Esta conectividad permite que los usuarios permanezcan en línea de forma constante, a pesar de la devastada infraestructura de telecomunicaciones que atraviesa el país.
Para muchos en Yemen, el servicio representa una vía de escape ante las limitaciones de una economía local en ruinas y una infraestructura poco fiable. Los rebeldes hutíes, que mantienen un conflicto contra el gobierno reconocido internacionalmente desde 2014, controlan los principales proveedores de internet del país.
Este control permite a las autoridades hutíes bloquear sitios web utilizados por desarrolladores tecnológicos y trabajadores remotos. Además, el acceso a internet en Yemen se ha utilizado como arma de guerra, con cortes deliberados de cables subterráneos que dejan a partes del país desconectadas de forma abrupta.
Mohammed Helmi, editor de video y diseñador de gráficos en movimiento, afirmó que la estabilidad de la conexión le evita perder plazos de entrega. Según el informe, anteriormente las interrupciones en las descargas le obligaban a rechazar proyectos.
“En el pasado, cuando descargaba archivos en mi portátil, la descarga se detenía en cuanto se me agotaban los datos”, comentó Helmi a Al Jazeera. “Tenía que comprar otro gigabyte y empezar la descarga desde cero. Debido a esto, a menudo tenía que rechazar trabajos”.
Coste y resistencia política
Aunque el servicio ofrece una alternativa a los cables terrestres, el coste de 500 dólares de los kits de Starlink sigue siendo inalcanzable para la mayoría de los yemeníes, en un país donde más del 80 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.
Algunos usuarios dependen de vales proporcionados por revendedores locales, pero estudiantes como Mariam, de la Universidad de Hadramout, señalan que incluso estos precios suelen ser prohibitivos.
Las autoridades hutíes han reaccionado ante la llegada del servicio con amenazas de acciones legales. El grupo ha acusado a Starlink, de la empresa SpaceX, de actuar como un “agente de espionaje estadounidense” y de representar una amenaza para la seguridad nacional.
A pesar de estas amenazas, la tecnología está llegando a zonas remotas. Omer Banabelah, desarrollador de aplicaciones móviles, señaló que Starlink le permite mantenerse conectado incluso cuando visita su aldea en la zona rural de Hadramout.
“Puedo responder a sus mensajes en cualquier momento y desde cualquier lugar”, dijo Banabelah a Al Jazeera. “Un trabajo que con Starlink toma 10 minutos, sin él podría tardar un día entero”.