Telefónica ha confirmado oficialmente la venta de la totalidad de su participación en su negocio de telefonía móvil en México, Movistar, a Melissa Acquisition LLC por 450 millones de dólares. Este acuerdo marca la salida definitiva del gigante español de las telecomunicaciones del mercado mexicano, un movimiento que se alinea con su estrategia a largo plazo de desprenderse de activos en Latinoamérica para centrarse en sus mercados clave: Brasil, Alemania, España y el Reino Unido.
Según informes de Xataka México, el consorcio comprador está encabezado por la firma de telecomunicaciones en la nube OXIO Inc. y la firma de inversión Newfoundland Capital Management. La operación aún está sujeta a la aprobación de los organismos reguladores mexicanos, concretamente la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) y la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA).
Esta desinversión pone fin a un largo proceso por parte de Telefónica para deshacerse de sus operaciones en México, iniciado en 2020 bajo la presidencia de José María Álvarez-Pallete. Los rumores previos sobre una posible venta a Virgin Mobile, respaldada por Beyond ONE, no llegaron a concretarse a principios de 2026 tras informarse de que las negociaciones habían fracasado.
Una salida largamente postergada
El camino hacia esta venta se despejó en febrero de 2026, después de que Movistar ganara un litigio fiscal de 280 millones de dólares contra el Sistema de Administración Tributaria (SAT). Tal como informó Expansión, esta victoria legal eliminó los importantes obstáculos financieros que habían frenado la venta anteriormente.
Telefónica llevaba más de seis años intentando encontrar un comprador para su filial mexicana. La compañía se enfrentaba a un entorno de mercado cada vez más complejo, marcado por una intensa competencia y presiones regulatorias que la obligaron a desprenderse de sus licencias de espectro y activos de infraestructura para estabilizar su posición financiera.
Aunque los detalles sobre el nuevo propietario, Melissa Acquisition LLC, siguen siendo limitados, los expertos del sector sugieren que la adquisición podría marcar un cambio hacia un modelo en el que Movistar opere estrictamente como Operador Móvil Virtual (OMV). Movistar ya depende de la infraestructura de última milla de AT&T, un acuerdo que fue extendido hasta 2030 en 2024.
A pesar del cambio de propietario, se espera que los usuarios actuales de Movistar en México mantengan la continuidad de su servicio. Los analistas subrayan que los contratos existentes y las líneas móviles permanecen protegidos durante la transición.