El presidente de Itaú, Ricardo Villela Marino, aseguró en su carta anual que el banco sostendrá niveles superiores de distribución de dividendos en el futuro. Esta promesa se basa en el nivel de capitalización alcanzado por la institución financiera brasileña. Villela Marino dirigió el mensaje a los accionistas durante la presentación de la memoria anual de la compañía.
El directorio acordó proponer a la junta distribuir el 60% de las utilidades del ejercicio 2025. Esta proporción equivale a 256.855 millones de pesos chilenos según los reportes financieros. El 40% restante se mantendrá como utilidades retenidas para fortalecer la base de capital.
En cuanto a la estrategia regional, el banco inició un ajuste en Colombia para vender activos minoristas. El objetivo es concentrarse en la banca corporativa y las filiales especializadas de la institución. Esta decisión busca consolidar una estructura más robusta para generar valor en el largo plazo.
En Chile, el resultado consolidado atribuible a los tenedores patrimoniales alcanzó 428.092 millones de pesos. Este monto representa un alza de 13,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior. El desempeño se logró a pesar de un contexto de bajo dinamismo crediticio en la región.
Villela Marino destacó la resiliencia del modelo de negocio de la entidad bancaria nacional. La disciplina en la gestión del capital y del riesgo permitió superar las condiciones económicas adversas. Esto evidencia la capacidad de la firma para mantener la estabilidad financiera en tiempos difíciles.
La generación de ingresos se marcó por un mayor foco en el objetivo de principalidad del grupo. Se logró una mejora en el mix de ingresos, con comisiones que alcanzaron 216.841 millones a nivel consolidado. La estabilidad en el margen financiero se potenció por el desarrollo de la tesorería de clientes.
Durante 2025 se destacó la disciplina en el control de gastos y del riesgo de crédito. La empresa sobresalió en la industria en términos de mejora relativa en los niveles de costo de crédito. Estas medidas reflejan la responsabilidad del directorio de resguardar la eficiencia del capital.
El presidente constató que el banco alcanzó un nivel de capitalización consistente con su apetito revisado. Este estado financiero permite contar con mayor flexibilidad en la gestión del capital interno. La institución podrá sostener, hacia adelante, niveles de distribución de dividendos superiores a los observados en el pasado.
Para los inversores chilenos, esta política financiera sugiere una mayor rentabilidad sobre el patrimonio. El grupo mantiene una política financiera prudente y sostenible alineada con los resultados obtenidos. La operación principal en Chile mostró fortaleza con una utilidad de 422.297 millones de pesos.
La transición estratégica en Colombia coherente con la focalización del negocio fortalecerá la eficiencia. El proceso de ajuste en la banca minorista de Colombia y Panamá es sujeto a aprobaciones regulatorias. El futuro del grupo en la región dependerá de la consolidación de estas nuevas estructuras operativas.