Las mujeres mexicanas constituyen actualmente la mayoría de la población universitaria del país; sin embargo, siguen estando significativamente subrepresentadas en los sectores que ofrecen los salarios más altos y una mayor estabilidad laboral. Según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), reportados por El Economista, las mujeres representan el 54% de la matrícula universitaria total a nivel nacional.
A pesar de esta mayoría general, la elección de carrera sigue estando fuertemente marcada por el género. En las disciplinas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—, las mujeres ocupan solo uno de cada tres lugares. La brecha es más pronunciada en tecnologías de la información, donde las mujeres representan apenas el 24% del alumnado, y en ingeniería, manufactura y construcción, donde alcanzan el 32%.
Barreras estructurales en las carreras técnicas
Las disparidades en la educación superior tienen su origen en tendencias académicas que comienzan mucho antes de la universidad. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el 69% de las niñas en México no alcanza los niveles básicos de competencia en matemáticas, en comparación con el 62% de los niños. Esta brecha académica temprana influye directamente en las trayectorias profesionales, ya que los hombres tienen cuatro veces más probabilidades de elegir carreras relacionadas con áreas STEM que sus pares mujeres.
Los factores culturales también refuerzan estos resultados. El IMCO señala la falta de referentes femeninos en campos técnicos y la persistencia de estereotipos de género como los principales obstáculos. Como consecuencia, las estudiantes se concentran mayoritariamente en sectores tradicionalmente feminizados, como la educación, donde representan el 75% del alumnado, y las ciencias de la salud, donde alcanzan el 69%.
Esta segregación conlleva graves consecuencias económicas. El Foro Económico Mundial identifica a los sectores STEM como los más resilientes frente al avance de la automatización y la inteligencia artificial. Las mujeres que logran ingresar a estos campos perciben un salario promedio mensual de 16,993 pesos, un 7.4% más alto que el promedio en otros sectores. Además, el 74% de las graduadas en áreas STEM consigue un empleo formal con prestaciones de seguridad social.
No obstante, acceder a estos sectores no garantiza la equidad salarial. Dentro de las mismas industrias STEM, las mujeres siguen ganando, en promedio, un 15% menos que sus colegas hombres. Con solo una cuarta parte de los empleos STEM ocupados por mujeres, los investigadores advierten que el sistema actual no solo está fallando en cerrar una brecha de género crítica, sino que también está desperdiciando un talento nacional significativo.