El sector fintech en México atraviesa una transformación fundamental, alejándose de la expansión agresiva para adoptar un modelo basado en la disciplina financiera y la eficiencia operativa. Los directivos están priorizando el crecimiento sostenible por encima de la rápida quema de capital que caracterizó a la industria durante años.
Marlene Garayzar, cofundadora y CGO de la fintech Stori, sostiene que el clima económico actual exige abandonar la mentalidad de "crecer a toda costa". Señala que el sector enfrenta ahora una exigencia clara por parte de los inversionistas: la escala debe estar respaldada por fundamentos financieros sólidos.
El giro hacia la infraestructura interna
Cada vez más empresas optan por desarrollar su propia infraestructura tecnológica en lugar de depender de proveedores externos. Aunque este enfoque requiere una mayor inversión inicial, otorga un control superior sobre el desarrollo de productos y genera una estructura de costos más eficiente a medida que el negocio crece.
Garayzar subraya que los productos aislados no logran resolver los desafíos estructurales de México. Por ello, las firmas están construyendo ecosistemas digitales que integran múltiples servicios financieros para gestionar mejor los recursos de los usuarios. Esta estrategia es esencial en un mercado marcado por una profunda desigualdad regional y realidades económicas diversas.
La inteligencia artificial desempeña un papel central en esta transición. Las empresas están yendo más allá de la simple automatización de procesos para utilizar los datos en la gestión precisa de riesgos y en la oferta de productos personalizados. Al analizar los hábitos financieros de los usuarios, tanto en centros urbanos como en economías informales, las firmas pueden ajustar sus servicios a necesidades específicas.
La toma de decisiones basada en datos ha reemplazado a la intuición como la herramienta principal para navegar el complejo panorama social de México. Aquellas empresas que no logren diferenciar estos diversos perfiles financieros corren el riesgo de perder su ventaja competitiva en un mercado cada vez más restringido.
El nuevo consenso en la industria es que las empresas sostenibles se definen por su capacidad para equilibrar la innovación con una gestión de capital disciplinada. A medida que el sector madura, la habilidad para convertir la tecnología y el talento humano en valor duradero sigue siendo la prueba definitiva de la viabilidad de las fintech.