Un estreno turbulento
La incursión de Ferrari en el mercado de los vehículos eléctricos ha tenido un recibimiento convulso. Las acciones de la compañía cayeron un 8,4% en la Bolsa de Milán justo un día después de la presentación de su nuevo modelo, el Luce. En Estados Unidos, los títulos también sufrieron un retroceso del 5,3% tras el debut del que es el primer coche totalmente eléctrico de la marca y su primer modelo de cinco plazas.
El Luce, cuyo nombre significa «luz», tiene un precio de venta de aproximadamente 640.000 dólares (más de 500.000 euros). A pesar de sus impresionantes especificaciones técnicas —capaz de pasar de 0 a 96 km/h en 2,5 segundos y alcanzar una velocidad punta superior a los 305 km/h—, el diseño del vehículo se ha convertido en el centro de todas las críticas. Aunque cuenta con la firma de Sir Jony Ive, exjefe de diseño de Apple, su ruptura con la estética tradicional y baja de la marca ha decepcionado a muchos de sus seguidores más fieles.
Apoyo institucional y rechazo popular
En un intento por dar impulso al lanzamiento, el presidente de Ferrari, John Elkann, presentó el vehículo ante figuras institucionales de alto nivel. El coche fue exhibido ante el Papa León XIV en la residencia estival de Castel Gandolfo, donde el pontífice llegó a sentarse en el asiento del conductor mientras un piloto de pruebas le explicaba los controles. El presidente italiano, Sergio Mattarella, también recibió una presentación privada del modelo.
A pesar de esta puesta en escena, la reacción del público y del sector ha sido mayoritariamente negativa. En internet, los críticos han calificado el vehículo de forma despectiva como el «coche de Playmobil» o el «Ferrari de Temu», y algunos comparan su silueta con la de un electrodoméstico. Shaun Baker, un coleccionista y vendedor de coches de alta gama radicado en Australia, declaró a la BBC que se refiere al modelo como el «perdedor» (en inglés,Loser, un juego de palabras con el nombreLuce), señalando que la marca ha dañado su imagen aspiracional.
Críticas internas y políticas
Las críticas desde dentro de la propia casa han sido igual de contundentes. El expresidente de Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo, afirmó que la firma está «arriesgándose a destruir una leyenda» y sugirió que la compañía debería retirar su icónico emblema delcavallino rampantedel vehículo. Además, comentó con ironía que el Luce es «al menos un automóvil que los chinos no copiarán».
El viceprimer ministro y ministro de Transportes de Italia, Matteo Salvini, también cuestionó el rumbo de la empresa. «¿Se supone que esto es innovación? Me pregunto qué diría Enzo Ferrari», declaró Salvini, añadiendo que el Luce «parece cualquier cosa menos un coche delcavallino rampante».
El lanzamiento se produce en un momento en que la industria automotriz mundial se enfrenta a una intensa competencia de los fabricantes chinos y a una difícil transición hacia la electrificación. Aunque algunos observadores en redes sociales han elogiado el diseño como una «clase magistral», el sentimiento predominante entre inversores y puristas sigue siendo de escepticismo. La compañía intenta ahora capear el temporal mientras trata de reconciliar su herencia de motores de combustión rugientes con las exigencias del mercado actual de vehículos eléctricos.