Los precios mundiales del petróleo han comenzado a retroceder, pero los expertos advierten que este descenso responde a una tendencia peligrosa de "destrucción de la demanda" en lugar de a una estabilización del mercado.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó este martes que la aguda escasez energética causada por el cierre del estrecho de Ormuz ha elevado los precios a niveles que obligan a empresas y hogares en el extranjero a frenar la inversión y el consumo.
Paises de Asia, Europa y partes de Oriente Medio ya están reduciendo el uso de gas natural e implementando políticas de ahorro de combustible. La agencia también señaló oleadas de cancelaciones de vuelos como consecuencia directa de la crisis de suministro.
Consecuencias económicas
"La destrucción de la demanda se extenderá a medida que la escasez y los precios altos persistan", afirmó la AIE en su último informe.
El precio del barril ha caído por debajo de los 98 dólares, frente a los máximos recientes de 118 dólares, mientras que el crudo estadounidense bajó a 95 dólares tras alcanzar los 113 dólares a principios de este mes. Aunque los precios de la gasolina en EE. UU. han mostrado ligeros descensos, la causa de fondo sigue siendo la falta de suministro.
Esta crisis energética se produce tras el anuncio del presidente Donald Trump de un bloqueo selectivo al estrecho de Ormuz, con el objetivo de aumentar la presión económica sobre Irán.
Joseph Brusuelas, economista jefe de la consultora RSM, advirtió que los daños derivados de la destrucción de la demanda podrían perdurar más allá del choque inmediato de la oferta. Señaló que la crisis va más allá del petróleo crudo, ya que el repunte en otros insumos industriales amenaza la estabilidad económica general.
"Esto se traduce en menos coches vendidos, menos compra de viviendas, menos comidas en restaurantes, menos inversiones empresariales y, con el tiempo, menos empleos", escribió Brusuelas en una nota para clientes publicada el 31 de marzo.
Si bien la economía estadounidense mantiene actualmente un margen de maniobra gracias a su mayor eficiencia energética y a su condición de productor neto de petróleo, Brusuelas advirtió que un conflicto prolongado podría desencadenar una recesión. Estimó que la probabilidad de una recesión superaría el 50% si el estrecho permanece cerrado más allá del verano.
Por el momento, las principales instituciones financieras no perciben cambios inmediatos en el gasto estadounidense. El director financiero de J.P. Morgan, Jeremy Barnum, afirmó durante la presentación de resultados de este martes que los ejecutivos aún no han visto cambios significativos en el consumo de los estadounidenses debido al encarecimiento del petróleo.
"No es algo insignificante, pero tampoco es abrumador", comentó Barnum.
"Restablecer el flujo a través del estrecho de Ormuz sigue siendo la variable más importante para aliviar la presión sobre el suministro energético, los precios y la economía mundial", concluyó la AIE.