La Secretaría de Hacienda de México ha aumentado los estímulos fiscales a los combustibles para contrarrestar el incremento en los precios al consumidor, ya que tanto la gasolina como el diésel mantienen una tendencia al alza. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por estabilizar el mercado, los promedios nacionales siguen bajo una presión considerable.
Datos de la plataforma industrial PetroIntelligence indican que, hasta el viernes, la gasolina regular promedió 23.70 pesos por litro. La gasolina premium alcanzó un promedio de 28.18 pesos por litro, mientras que el diésel se mantuvo en 28.79 pesos en las estaciones de servicio de todo el país.
Los topes de precios bajo presión
Estos costos crecientes son consecuencia de un periodo de intensa volatilidad en los mercados globales. Desde el 28 de febrero, cuando el conflicto entre las fuerzas respaldadas por Estados Unidos e Irán comenzó a desestabilizar los mercados energéticos, los precios de los combustibles se dispararon. En aquel momento, la gasolina regular costaba aproximadamente 23.24 pesos, la premium 25.62 pesos y el diésel 26.23 pesos por litro.
A principios de marzo, el gobierno federal alcanzó un acuerdo voluntario con el sector gasolinero para fijar un tope de 24 pesos por litro a la gasolina regular. Las autoridades implementaron esta medida para frenar la inflación y proteger a los consumidores de las rápidas alzas de precios observadas a principios de año.
Aunque el acuerdo original estaba previsto para durar solo seis meses, el gobierno ha renovado el pacto en dos ocasiones. La extensión más reciente ocurrió el 11 de marzo, debido a que el conflicto geopolítico actual continúa presionando al alza los costos de la energía. Los ajustes en los estímulos fiscales representan el intento más reciente de la Secretaría de Hacienda por absorber parte de los costos que, de otro modo, recaerían directamente sobre el bolsillo de los consumidores.