La administración Trump está presionando al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional (FCI) para que dejen de priorizar proyectos de desarrollo de energías limpias, según informa un reportaje de France 24.
Funcionarios de la Casa Blanca buscan desviar el enfoque de estos prestamistas globales, alejándolo de las iniciativas relacionadas con el clima. Este movimiento representa un cambio drástico respecto a los esfuerzos previos liderados por EE. UU., que buscaban integrar la sostenibilidad ambiental en la financiación del desarrollo internacional.
France 24 calificó el enfoque de la actual administración como «negacionista del clima», señalando la presión que se está ejerciendo sobre estas instituciones clave para que abandonen objetivos específicos de financiamiento climático.
Mercados energéticos globales y cambios geopolíticos
Mientras Estados Unidos se enfoca en reestructurar los mandatos del FMI y del Banco Mundial, otras dinámicas energéticas globales están experimentando cambios. Rusia se ha comprometido a compensar cualquier posible déficit en el suministro de petróleo hacia China derivado del conflicto actual entre EE. UU., Israel e Irán, según informó el medio.
Simultáneamente, los precios mundiales del crudo han registrado una caída. Este descenso se produce tras renovarse las esperanzas de que se retomen las conversaciones de paz en Oriente Medio, de acuerdo con el informe.
Estos cambios, tanto en las finanzas internacionales como en las cadenas de suministro energético, sugieren un periodo de gran volatilidad para los mercados globales, en un momento en que la administración estadounidense está redefiniendo su papel en la cooperación internacional relacionada con el clima.