Durante la 89.ª Convención Bancaria, los directivos de la banca mexicana anunciaron un plan para eliminar las comisiones de intercambio en los pagos con tarjeta realizados en gasolineras. La medida busca incentivar los pagos digitales y ofrecer un respiro financiero a los operadores de estaciones de servicio, quienes enfrentan un incremento en sus costos operativos debido a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), describió la iniciativa como un esfuerzo conjunto para respaldar al sector gasolinero. "No es solo para los consumidores; es para ayudar al sector de las gasolineras, que está enfrentando estas condiciones, para que haya una reducción en las comisiones", señaló Romano durante el evento.
Los bancos digitales ante la presión en sus ingresos
Aunque la política pretende modernizar los sistemas de pago, los analistas advierten que este cambio afectará los estados financieros de los bancos digitales y las empresas fintech. Carlos Valderrama, fundador del despacho Legal Paradox, señaló que las compañías que dependen en gran medida de las comisiones de intercambio serán las más afectadas.
Valderrama estima que la eliminación de estas comisiones podría costarle a Nu aproximadamente 148 millones de pesos. Otras instituciones, como Klar y Stori, enfrentarían pérdidas potenciales de 12.5 millones y 6.7 millones de pesos, respectivamente. Para gigantes de la banca tradicional como BBVA México, el impacto estimado asciende a 3,980 millones de pesos.
"En algunos neobancos, esta es la diferencia entre ser rentable y no serlo", explicó Valderrama. "Si implementas una comisión cero de forma temporal, los estás desangrando por un tiempo".
Funcionarios del gobierno, incluido el subsecretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, indicaron que el marco regulatorio del proyecto debería estar listo en un plazo de un mes. Sin embargo, ni el gobierno ni los banqueros han especificado cuánto tiempo permanecerá vigente esta política de cero comisiones.
Persisten las dudas sobre si estos ahorros llegarán realmente al conductor promedio. Aunque la ABM expresó su esperanza de que la medida se traduzca en precios de combustible más bajos, Valderrama se muestra escéptico sobre el beneficio directo para el público.
Más allá de los precios al consumidor, la transición hacia un entorno sin efectivo representa una amenaza para los despachadores de gasolina. Debido a que estos trabajadores dependen en gran medida de las propinas en efectivo, una reducción significativa en el manejo de billetes podría poner en riesgo su principal fuente de ingresos.
"El ahorro no se traslada al consumidor y genera otro problema, porque si vas a la gasolinera y ya no llevas efectivo, dejas a familias sin ingresos", concluyó Valderrama.