La artista visual italiana Camilla Alberti inauguró su obra Cranegrura en la Casa del Lago de la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta escultura forma parte del programa de residencias internacionales Natura Naturans/Naturata. La pieza se exhibirá durante cuatro meses antes de trasladarse al Instituto Italiano de Cultura en Coyoacán.
Alberti, quien recibió apoyo del Ministerio de Cultura de Italia, propone un cruce entre la arqueología, la biología y la estética. Su trabajo busca cuestionar el paradigma antropocéntrico mediante la creación de escenarios de coexistencia entre especies. La obra utiliza ruinas y materiales naturales para explorar estas relaciones.
Concepto de la obra
La artista explica que no distingue entre objetos creados por el hombre y materiales encontrados en la naturaleza. Ella selecciona elementos basándose en la historia del material y cuánto pasó para convertirse en algo interesante. Este enfoque permite que las ruinas sirvan como base para determinar procesos entre especies humanas y animales.
Alberti subraya que toda su obra está atravesada por la idea de que el mundo y sus especies están interconectados. El resultado de esa interconexión es su concepto de monstruo, que representa una reconfiguración tangible de los seres humanos. Ella afirma que las ruinas se convierten en símbolos que muestran esta conexión efectiva.
"El monstruo nace en directa relación con este concepto de la ruina, que nos muestra un monstruo más interconectado," explica la artista.
La creadora decidió trabajar en residencia en la Casa del Lago por un interés particular en lo mesoamericano. Empezó con el estudio de las cosmogonías mesoamericanas y el concepto híbrido de los alebrijes de culturas antiguas. Todas esas inspiraciones se convirtieron en una investigación de materiales para la pieza final.
Contexto cultural
Esta exhibición refuerza los lazos culturales entre México e Italia a través de la producción artística contemporánea. La permanencia de la obra en la capital mexicana permite al público local acceder a estas reflexiones sobre el medio ambiente. El traslado posterior al Instituto Italiano de Cultura cerrará el ciclo de esta residencia internacional.
La pieza permanecerá en Casa del Lago hasta finales de este año para luego ser trasladada. Los observadores culturales esperan que esta colaboración continúe fortaleciendo el intercambio artístico en la región. La obra representa un diálogo entre la tradición arqueológica y la creación estética moderna.