Los archivos del New York Times de 1865 ofrecen una reconstrucción detallada de la noche en que el presidente Abraham Lincoln fue asesinado en el Teatro Ford, en Washington D.C.
Según informes de latercera.com, un solo disparo resonó la noche del 14 de abril de 1865, durante la representación de la obra 'Our American Cousin'. John Wilkes Booth irrumpió en el palco presidencial y disparó al presidente por la espalda.
"El asesino saltó entonces al escenario blandiendo una gran daga o cuchillo y escapó por la parte trasera del teatro", informó en su momento el New York Times. El diario señaló que la bala entró por la parte posterior de la cabeza del mandatario, provocándole una herida mortal.
El magnicidio ocurrió apenas unos días después del fin de la Guerra Civil estadounidense, tras la rendición del general Robert E. Lee ante el general Ulysses S. Grant. Booth era un conocido simpatizante de la causa confederada.
La caza de los conspiradores
Para el 15 de abril, el New York Times ya informaba sobre la identificación de los atacantes. El periódico afirmaba que los investigadores determinaron que dos asesinos participaron en el crimen: Wilkes Booth y un cómplice aún no identificado.
Los investigadores hallaron una carta en el baúl de Booth que sugería que la trama se venía gestando desde, al menos, el 4 de marzo. El informe sostenía que los conspiradores habían estado esperando una oportunidad durante varios días antes de atacar en el teatro.
El presidente Lincoln falleció a las 7:22 a. m. del 15 de abril de 1865. Tras su muerte, el vicepresidente Andrew Johnson fue notificado oficialmente y prestó juramento ante el presidente del Tribunal Supremo, Salmon P. Chase.
La noticia desató un duelo internacional; el London Times declaró el 29 de abril que ningún hombre merecía ser víctima de una revolución semejante más que Lincoln.
El 19 de abril, el New York Times describió las ceremonias fúnebres en Washington como un espectáculo de "triste sublimidad y grandeza moral". El informe destacó que el evento fue el mayor tributo jamás rendido a un difunto en el continente.