Las tasas de lectura de libros han alcanzado un pico histórico, ya que cada vez más personas recurren a los libros en busca de profundidad frente a la saturación digital, según informa el Barómetro de Hábitos de Lectura 2025.
El informe indica que el 66,2 % de la población dedica su tiempo de ocio a la lectura. Esta cifra representa el registro más alto de toda la serie histórica.
En una era definida por el desplazamiento infinito y los formatos efímeros, el libro está consolidando su posición. Según el medio elmostrador.cl, este formato ofrece un nivel de profundidad que los algoritmos no han logrado reemplazar.
Si bien las plataformas digitales ofrecen datos, vídeos y podcasts de forma inmediata, el informe sugiere que los libros fomentan un tipo de pensamiento específico. Esta lectura sostenida permite desarrollar una arquitectura mental necesaria para la interpretación crítica y la toma de decisiones.
Esta capacidad de concentración profunda se percibe cada vez más como una ventaja competitiva en el mundo profesional. En un ecosimo digital de notificaciones permanentes, elegir un libro se describe como una decisión consciente de enfocarse sin interrupciones ni recomendaciones automáticas.
Compromiso juvenil y hábitos tempranos
Contrario al mito de que las generaciones más jóvenes han abandonado la lectura, las estadísticas muestran una fuerte presencia del hábito entre la juventud. Específicamente, el 75,3 % de las personas de entre 14 y 24 años mantienen el hábito lector.
El desarrollo en la primera infancia sigue siendo un factor decisivo en estas estadísticas. En los hogares donde se les lee a niños menores de seis años, el 77,2 % de ellos mantiene la práctica.
Esto sugiere que la base de la lectura es más cultural que tecnológica. La capacidad de hacer una pausa y reflexionar se está convirtiendo en una herramienta clave para navegar la complejidad del mundo moderno.