La Era
6 abr 2026 · Actualizado 04:12 a.m. UTC
Ciencia

Los impactos de meteoritos pudieron haber sido la cuna de la vida primitiva

Una nueva investigación sugiere que los impactos de asteroides crearon sistemas hidrotermales ricos en minerales y de larga duración, los cuales proporcionaron la química ideal para que la vida surgiera en la Tierra primitiva.

Tomás Herrera

2 min de lectura

Los impactos de meteoritos pudieron haber sido la cuna de la vida primitiva
Artist's impression of an asteroid impact on early Earth.

Los impactos de asteroides, generalmente vistos como agentes de destrucción, podrían haber proporcionado en realidad las condiciones necesarias para que la vida se estableciera en la Tierra primitiva. Un estudio publicado en el Journal of Marine Science and Engineering sugiere que los cráteres de impacto crearon entornos calientes y químicamente activos que perduraron durante miles de años.

La autora principal, Shea Cinquemani, graduada de Rutgers en 2025, comenzó esta investigación como un trabajo de pregrado. Su estudio identifica estos sistemas hidrotermales generados por impactos como candidatos ignorados para el origen de la biología.

“Desde una perspectiva científica, nadie sabe cómo pudo formarse la vida a partir de una Tierra primitiva que no tenía vida”, señaló Cinquemani. “¿Cómo surge algo de la nada?”

La química de los cráteres de impacto

Las fuentes hidrotermales han sido consideradas durante mucho tiempo como posibles cunas de la vida. En estos sistemas de aguas profundas, el agua cargada de minerales fluye a través de las rocas, proporcionando energía a organismos que prosperan sin luz solar. La investigación de Cinquemani sostiene que los impactos de meteoritos crearon entornos similares a gran escala.

Cuando un objeto grande golpea la Tierra, la energía cinética funde la roca circundante. A medida que el cráter se enfría y se llena de agua, el calor resultante y la concentración de minerales crean un sistema hidrotermal similar a los que se encuentran en el lecho oceánico.

Para comprobar esto, los investigadores analizaron tres sitios de impacto prominentes: el cráter de Chicxulub en México, el cráter Haughton en Canadá y el lago Lonar en la India. Estos sitios demostraron que el calor generado por los impactos puede sostener reacciones químicas durante decenas de miles de años, ofreciendo un entorno estable para la formación de moléculas complejas.

El oceanógrafo de Rutgers, Richard Lutz, coautor del artículo, describió el riguroso proceso de revisión por pares al que se sometió el estudio antes de su publicación. Destacó que el trabajo requirió que Cinquemani cerrara la brecha entre la biología marina, la geología y la física.

“A menudo hay estudiantes de pregrado que participan en artículos”, dijo Lutz. “Pero que un estudiante de pregrado sea el autor principal es algo muy importante”.

Los hallazgos ofrecen un nuevo marco para los científicos que buscan señales de vida en otros planetas. Al identificar los cráteres de impacto como potenciales fábricas químicas, los investigadores podrían tener un camino más claro para determinar dónde pudieron haberse ensamblado los componentes básicos de la vida en todo el sistema solar.

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