La Era
8 abr 2026 · Actualizado 12:33 p.m. UTC
Ciencia

Ingenieros de la USC desarrollan un chip de memoria capaz de funcionar a 700 °C

Un grupo de investigadores ha creado un memristor capaz de operar a 700 °C, un avance que podría permitir que los dispositivos electrónicos sobrevivan en entornos que antes se consideraban letales para el hardware.

Tomás Herrera

2 min de lectura

Ingenieros de la USC desarrollan un chip de memoria capaz de funcionar a 700 °C
Advanced microchip technology in a laboratory setting.

Ingenieros de la Universidad del Sur de California (USC) han desarrollado un dispositivo de memoria que sigue funcionando perfectamente a 700 °C, rompiendo las limitaciones térmicas que han frenado a la electrónica moderna durante décadas. Los resultados, publicados el 26 de marzo en la revista Science, demuestran que este componente es capaz de realizar cálculos a temperaturas superiores a las de la lava fundida.

La mayoría de los dispositivos electrónicos actuales basados en silicio fallan cuando la temperatura supera los 200 °C. Este nuevo memristor, sin embargo, opera de forma fiable mucho más allá de ese umbral, sin mostrar signos de fallo durante las pruebas.

Un avance en la ciencia de materiales

El dispositivo utiliza una estructura de materiales de alta durabilidad: un electrodo superior de tungsteno, un núcleo cerámico de óxido de hafnio y una capa inferior de grafeno. Según el equipo de investigación, esta configuración específica evita la migración atómica inducida por el calor que suele provocar cortocircuitos en los sistemas electrónicos.

"Se podría llamar una revolución", afirmó Joshua Yang, investigador principal del estudio y profesor en la Escuela de Ingeniería Viterbi de la USC. "Es la mejor memoria de alta temperatura que se haya demostrado hasta la fecha".

El descubrimiento ocurrió, en parte, por accidente mientras el equipo experimentaba con componentes basados en grafeno. Los análisis posteriores revelaron que el grafeno actúa como una barrera, evitando que los átomos de tungsteno se desplacen y formen puentes conductores. Esta estabilidad a nivel atómico permite que el chip retenga datos durante más de 50 horas a 700 °C y soporte más de mil millones de ciclos de conmutación.

Esta tecnología resuelve un obstáculo crítico para la exploración espacial y las aplicaciones industriales en las profundidades de la Tierra. Las sondas enviadas a planetas como Venus suelen fallar debido al intenso calor ambiental, que los chips convencionales no pueden soportar. Al elevar la temperatura operativa a 700 °C —y potencialmente más allá—, los ingenieros ahora podrían diseñar sistemas autónomos para entornos extremos, como plantas de energía geotérmica, reactores nucleares y superficies planetarias que antes eran inaccesibles para la electrónica sensible.

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