La Secretaría de Marina (Semar) reveló los resultados detallados de la Operación Sable realizada entre el 16 y el 22 de marzo pasado en territorio nacional. Durante este operativo multifacético, las autoridades detuvieron a un total de 241 infractores en cinco estados de la república mexicana. Estas acciones buscan garantizar la seguridad perimetral y desarticular redes de delincuencia organizada que operan en la región central del país.
Las incautaciones realizadas por el personal naval incluyeron armas de fuego, vehículos comerciales y bienes inmuebles vinculados directamente a actividades ilícitas. Se aseguraron 32 unidades de transporte y ocho propiedades en las diferentes entidades intervenidas por las fuerzas armadas. Además, el decomiso incluyó dos pistolas cortas, un fusil de uso exclusivo militar y más de 130 cartuchos disparables en estado de uso.
En el combate al narcotráfico, los efectivos decomisaron cantidades significativas de estupefacientes destinadas al comercio ilegal de sustancias prohibidas. Entre los bienes recuperados figuraron 107 gramos de metanfetamina y 620 gramos de cocaína de alta pureza en las zonas de control. También se incautaron un kilo de marihuana junto con varias dosis distribuidas en los diferentes puntos de control establecidos por la marina.
La dependencia mencionó que localizaron e inhabilitaron 67 tomas clandestinas de combustible en la entidad de Puebla específicamente. Estas intervenciones ocurrieron en los municipios de Huauchinango y Ahuazotepec donde la pérdida de hidrocarburos es un problema recurrente. La Semar aseguró que eliminar estos mecanismos reduce riesgos para la infraestructura energética y la seguridad de las comunidades cercanas.
Las acciones se extendieron por las entidades de Puebla, Tlaxcala, Morelos, Ciudad de México y Estado de México durante la semana operativa. Esta cobertura geográfica permite identificar zonas críticas donde operan grupos criminales y facilita el control territorial en áreas sensibles. Las autoridades destacaron la coordinación entre diferentes unidades navales para lograr estos resultados en tiempos récord.
Paralelamente, la marina ejecutó acciones de proximidad social para fortalecer el vínculo institucional con la ciudadanía local. Se distribuyeron más de 2500 volantes para promover denuncias anónimas sobre actividades delictivas sin temor a represalias. Además, se realizaron 53 pláticas vecinales y se brindaron atenciones médicas a la población en las zonas más afectadas.
Este operativo responde a las estrategias de seguridad establecidas por el gobierno federal para enfrentar la crisis de seguridad pública. La lucha contra el robo de combustible sigue siendo una prioridad debido a sus impactos económicos directos en la hacienda pública. Los expertos indican que estas acciones buscan mitigar la pérdida de ingresos fiscales estatales que afectan el presupuesto nacional.
El Universal informó que las cifras presentadas por la Marina reflejan un esfuerzo continuo en materia de seguridad pública y desinfección de zonas. Sin embargo, los desafíos persisten en regiones donde el control territorial es limitado por la geografía y la presencia criminal. La eficacia real de estas medidas dependerá de la coordinación interinstitucional a largo plazo entre gobierno y fuerzas armadas.
Las autoridades no descartaron la posibilidad de realizar nuevas inspecciones en los próximos meses para mantener la presión sobre los grupos criminales. El seguimiento de los resultados permitirá evaluar el impacto en las tasas de criminalidad regional y la reducción de la violencia. Se espera que la ciudadanía mantenga la colaboración mediante los canales de denuncia habilitados para fortalecer la seguridad colectiva.