Creciente temor en Tabasco
Las familias que residen cerca de la refinería Olmeca en Paraíso, Tabasco, expresan una profunda ansiedad tras el incendio fatal que estalló en el perímetro de la instalación el pasado martes. El incidente, que cobró cinco vidas, ha intensificado las preocupaciones de larga data entre los habitantes, quienes describen su situación como vivir sobre una "bomba de tiempo".
Tras la tragedia, dos instituciones educativas locales —el jardín de niños Agustín Melgar y la escuela primaria Abías Domínguez Alejandro— suspendieron las clases. Padres y residentes reportan un persistente y penetrante olor a azufre, lo que alimenta el temor de que otro incidente pueda ocurrir en cualquier momento. Para muchos, la falta de comunicación por parte de las autoridades solo ha exacerbado la sensación de vulnerabilidad.
Falta de planes de contingencia
Leticia Díaz, delegada municipal de la colonia Petrolera, declaró que los residentes no han recibido información sobre evaluaciones de riesgo o procedimientos de evacuación de emergencia. Según Díaz, ni las autoridades locales, estatales o federales, ni Petróleos Mexicanos (Pemex), han proporcionado a la comunidad un plan claro sobre cómo responder en caso de un desastre industrial mayor.
"No hay un plan de contingencia, nada", afirmó Díaz. Señaló que, aunque los servicios de Protección Civil están presentes en el municipio, la refinería no se ha involucrado con la comunidad, dejando a los residentes sintiéndose abandonados y desinformados sobre los riesgos asociados con el enorme proyecto industrial.
La lucha por la reubicación escolar
Para padres como Cindy Barjau Mendoza, la principal preocupación es la seguridad de sus hijos. Barjau Mendoza ha sido una firme defensora de trasladar las escuelas por completo, argumentando que la proximidad actual a la instalación es insostenible. Señaló que durante una reunión con funcionarios de la refinería el 27 de febrero, los representantes insistieron en que la instalación era segura y que todos los riesgos habían sido previstos. Sin embargo, el reciente incendio —que los funcionarios atribuyeron a una combinación de fuertes lluvias y un cortocircuito— ha destruido esa confianza.
"Dicen que tienen todo bajo control, pero un error humano, un desastre natural o una falla mecánica demuestra que no tienen el control absoluto", dijo Barjau Mendoza. Enfatizó que los padres no aceptarán simples traslados a otras escuelas, ya que exigen la reubicación de todo el cuerpo escolar para garantizar que se mantenga la calidad y continuidad educativa.
Investigación oficial en curso
Armando Pulido Pardo, coordinador del Instituto Estatal de Protección Civil de Tabasco, proporcionó detalles sobre la causa del incendio, atribuyéndolo a una acumulación de hidrocarburos provocada por lluvias extremas —registradas en 322 milímetros— que luego se encendieron debido a un cortocircuito.
Aunque la refinería ha continuado sus operaciones sin un cierre total, el incidente sigue bajo investigación por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE) y Pemex, en coordinación con la Marina y la Guardia Nacional. A pesar de estos esfuerzos de investigación, la comunidad sigue escéptica, citando una falta total de programas de apoyo social o transparencia de riesgos desde el inicio de la refinería. Mientras las investigaciones continúan, los residentes de Paraíso se mantienen firmes en su exigencia de un entorno más seguro y un plan concreto para garantizar su protección.