Un panorama corporativo resurgente
Chile está siendo testigo de un cambio tangible en el sentimiento corporativo, caracterizado por una renovada sensación de optimismo entre los líderes empresariales. Según Luis Felipe Irarrázaval, director general y jefe de Banca Corporativa y Mercados de Capitales de Scotiabank Chile, el clima económico actual está alentando a más clientes a finalizar sus planes de inversión y prepararse para el despliegue de capital en todo el país.
Esta perspectiva positiva está respaldada por una recuperación notable en los mercados de deuda locales. Tras enfrentar importantes vientos en contra en los últimos años —atribuidos en gran medida a la volatilidad causada por los retiros de los fondos de pensiones—, el mercado ha mostrado una resiliencia impresionante. Irarrázaval señala que las colocaciones anuales de bonos locales se han recuperado significativamente, alcanzando aproximadamente 5.400 millones de dólares el año pasado. Esta cifra se sitúa muy por encima del promedio histórico, que había caído hasta los 1.500 millones de dólares durante el punto más bajo del mercado.
Evolución de los instrumentos financieros
Una de las tendencias más notables identificadas por Scotiabank es el mayor uso de bonos híbridos. Estos instrumentos, que cuentan con deuda subordinada a obligaciones senior, se han convertido en una opción atractiva para empresas con buenas calificaciones crediticias que atraviesan fases de alto apalancamiento o fuertes inversiones. Importantes actores de la industria como CMPC, Arauco y SQM han recurrido con éxito a esta estructura en los últimos meses. Irarrázaval sugiere que esta tendencia probablemente persistirá, ya que el costo de estos instrumentos sigue siendo competitivo para el selecto grupo de 10 a 12 empresas chilenas que poseen las calificaciones crediticias necesarias.
Scotiabank se mantiene a la vanguardia de esta actividad, conservando su posición como el banco líder en emisiones de bonos locales desde 2019. El banco reporta actualmente una sólida cartera de proyectos, con entre 8 y 10 mandatos para próximas emisiones de bonos locales e internacionales programadas para los próximos dos meses.
Inversión extranjera y cambios estratégicos
Más allá de los mercados de deuda, el panorama de fusiones y adquisiciones (M&A) está experimentando una transformación significativa. Está surgiendo una clara tendencia de rotación de capital, particularmente en los sectores de minería y telecomunicaciones. Las grandes empresas están desinvirtiendo cada vez más en activos de infraestructura no esenciales —como centros de datos y torres de telecomunicaciones— para centrarse en sus operaciones principales.
Este movimiento ha captado la atención de fondos de infraestructura internacionales, que ven a Chile con un interés creciente. Irarrázaval cree que el país se está convirtiendo en un objetivo principal para los actores financieros globales, y espera que nuevos nombres especializados ingresen al mercado chileno en un futuro cercano.
La estabilidad macroeconómica como catalizador
Al abordar la influencia del entorno político en la inversión extranjera, Irarrázaval enfatiza que los inversores institucionales a menudo miran más allá de la administración actual. Para sectores como la energía y la minería, donde los ciclos de negocio abarcan de 10 a 20 años, la estabilidad macroeconómica es la preocupación principal.
Chile presenta actualmente un entorno favorable, con una inflación bajo control y proyecciones de crecimiento del PIB que oscilan entre el 2,5% y el 3,5%. Además, el compromiso del gobierno con la disciplina fiscal y la reducción gradual de las tasas impositivas corporativas del 27% al 23% se consideran pasos positivos. Al alinear su estructura tributaria más estrechamente con los promedios de la OCDE, Chile se está posicionando para seguir siendo competitivo en la carrera global por el capital, incluso mientras el gobierno implementa los ajustes fiscales necesarios para mantener la estabilidad a largo plazo.